Ekaterina Semenchuk, la mezzo rusa que sedujo al público de la Zarzuela de Madrid



 

Como anuncian desde el Teatro de la Zarzuela, “De la coloreada escritura de Rimski a la sensual pátina de Chaikovski pasando por la severa concentración de Músorgski, el toque descriptivo de Borodin y las viñetas populares de Cui o Balákirev.

Para cantar tan rica música, la oscura, prieta, rotunda y contundente voz de EkaterinaSemenchuk, una mezzo de grandes hechuras, de expresividad muy directa, de probada autenticidad, con la que colabora el pianista SemjonSkigin”. Una información detalladísima y muy didáctica se completa con el programa de mano de Cristina Aguilar.

 

Por Alicia Perris.

 

Este concierto ha sido dedicado al conocido grupo nacionalista ruso, y a Chaikovski. Este grupo de creadores, reunidos en torno a Balákirevincluía a Cuí, Músorgski, Rimski-Kórsakov y Borodín —los cinco que se reconocen como «el grupo de los cinco» o también, «el gran puñado»-. Gerald Abraham sugirió en el Grove Dictionary of Music que ellos nunca se dieron ese apelativo a sí mismos, ni fueron llamados en Rusia «Los Cinco», aunque no es raro encontrar su equivalente en ruso «??????a» («Piatiorka»). En sus Memorias, Rimski-Kórsakovhabla del grupo como «el círculo de Balákirev» y utiliza, poco, «El Gran Puñado», a veces con un tono despectivo.

Gran velada pues de música rusa, con dos músicos de primera fila. El pianista, SemjonSkigin, completamente volcado al servicio de una cantante exultante de vida, con una voz fresca, reluciente, espléndida, que sin embargo no pierde su cuidada y encuadrada condición de acompañante.

Efectivamente, EkaterinaSemenchuk es una diva en ciernes, todo llega, a la manera de las que brotaron de ese manantial incansable de talento que es la constelación del Teatro Mariinsky y su factotum, ValeryGergiev. Como Anna Netrebko u Olga Borodina, gracias a la dedicación de la Academia del mencionado teatro de San Petersburgo.

Semenchuk por lo tanto, realizó actuaciones con Larissa Gergieva, hermana del maestro homónimo y se presenta a sí misma como una personalidad fogosa y fina. El recital, de hecho, estuvo envuelto en su apasionamiento y entrega, a menudo nimbado por una galaxia de ensoñación, nostalgia y ternura.

La mezzosoprano rusa tiene un instrumento oscuro con una tesitura que le permite exhibir un registro grave sorprendente, amaderada y nocturnal y unos agudos fáciles y elegantes, que salen solos, con una línea de canto destacada.Un fiato que esconde una respiración que no se puede percibir entre las entretelas de un escote de su traje negro y dorado, de un raso sedoso y ancestral, como si se hubiera vestido con galas del pasado imperial de los zares. Largo, suntuoso, y unas sandalias.

 

Ekaterina Semenchuk en un concierto del año 2016.

 

La performance de Semenchuk es sentida, lírica, de una gran amplitud e interpretación escénica, en la verdadera tradición de su país, con la fluidez de una voz de pecho que resuena e invade el escenario y la sala como si fuera un inmenso samovar vocal.

Todas estas capacidades son las que facilitan que un público, que en su gran mayoría no comprende el ruso y tiene que guiarse por los sobretítulos del teatro, pueda seguir sus devaneos escénicos, y acceder a los textos, dulces y en general, llenos de tristeza. Eros y Tánatos, también hay tiempo para la exaltación y el casi galope teatral, como en Jopak, de Músogorski, que cierra la primera parte con un brío y un entusiasmo contagiosos.

La velada se clausuró con varios encore, como una tonadilla dramática de Granados, un tema ruso,  la Perichole de Offenbach, siguiendo la línea chispeante y vividora, las Canciones que me enseñó mi madre de Dvorak o la Habanera de Carmen. Clásicos desconocidos, enmarcados en partituras vividas por todos.

Solo faltó la resonancia de un Steinway en el escenario, incomparable, pero la cantante rusa, venida de las lejanas tierras del este, esas que llenan de ensoñaciones y aventuras nuestro imaginario colectivo occidental, más abarcable y pautado, por conocido, suplió con creces los armónicos maravillosos como una matrioska generosa y frutal.

Alicia Perris


XXV Ciclo de lied - Recital II – Del alma rusa. Lunes 8 de octubre, 2018

EKATERINA SEMENCHUK, MEZZOSOPRANO

PIANO: SEMJON SKIGIN

Programa

NikoláiRimski-Kórsakov (1844-1908)

De lo que sueño en la tranquila noche, op. 40, nº 3 (1897)

Las nubes comienzan a abrirse, op. 42, nº 3 (1897)

El ruiseñor esclavo de la rosa, op. 2, nº 2 (1865/66)

La alondra canta más fuerte, op. 43, nº 1 (1897)

César Cui (1835-1918)

Rocé una flor, op. 49, nº 1 (1889/92)

Al oír los horrores de la guerra, op. 62, nº 4 (1902)

La estatua de Tsarskoye Selo, op. 57, nº 17 (1899)

Mili Balákirev (1837-1910)

¡Abrázame, bésame!, 20 canciones, nº 2 (1858)

Cuando oigo tu voz, 20 canciones, nº 18 (1863)

Le amaba, 10 canciones, nº 5 (1895/96)

Aleksandr Borodin (1833-1887)

En casa de unos tipos (1881)

ModestMúsorgski (1839-1881)

Olvidado (1874)

Jopak (1866)

Pausa

Piotr Ilich Chaikovski (1840-1893)

Una lágrima se estremece, op. 6, nº 4 (1869)

Olvidar tan pronto (1870)*

Los fuegos en los cuartos, op. 63, nº 5 (1866/67)

Nadie sino el corazón solitario, op. 6, nº 6 (1869)

Era al principio de la primavera, op. 38, nº 2 (1878)

El terrible momento, op. 28, nº 6 (1875)

Noches de insomnio, op. 60, nº 6 (1886)

Muerte, op. 57, nº 5 (1884)

Juntos nos sentamos, op. 73, nº 1 (1893)

¿Reina el día? op. 47, nº 6 (1880)

*“Olvidar tan pronto, ¡Dios mío!

Toda la felicidad de la vida pasada!” (Traducción de los textos, Amelia Serraller Calvo)

 




Ver todo con la misma etiqueta

Ver todo el blog


Gran noche para La Orquesta Filarmónica de Buenos Aires y la solista Lilya Zilberstein
Reseñas

Gran noche para La Orquesta Filarmónica de Buenos Aires y la solista Lilya Zilberstein

La eximia pianista rusa mostró una arrolladora versión de la Rapsodia de Rachmaninov sobre un tema de Paganini y por su parte la OFBA brilló con la Sinfonía nº 9 de Anton Bruckner

Un barbero refrescante y solar en el Teatro de la Fenice de Venecia
Reseñas

Un barbero refrescante y solar en el Teatro de la Fenice de Venecia

Dicen los expertos, que El barbero de Sevilla sigue siendo una de las óperas más populares; en las estadísticas aparece como la novena de las cien óperas más representadas en el período 2005-2010, siendo la novena en italiano y la primera de Rossini.

 El Teatro La Fenice repone Madame Butterfly para una nueva edición de su Biennale
Reseñas

El Teatro La Fenice repone Madame Butterfly para una nueva edición de su Biennale

Una noche en La Fenice va mucho más allá incluso de la propia ópera y tendrá que disculparme el maestro Puccini tan recordado e interpretado hoy en día. Es una aventura casi cósmica, porque nos retrotrae al pasado de todas las veces que hemos gozado de esta música y nos pone en la pista de despegue, donde el futuro nos traerá reconocibles pero distintas palpitaciones. En un marco de fábula, porque la mejor puesta en escena es la propia sala, sus recuerdos y su amplio y revisitado territorio pasional.

NUESTRO PROYECTO

La principal función de MusicaClasicaBA es fomentar la interacción entre músicos, agentes del sector público y privado y el público en general, permitiendo afianzar los lazos culturales y artísticos de nuestra región.

Galería