Entrevista a Riccardo Massi, un Radamés de película en una Aída antológica en el Colón



Riccardo Massi, el tenor italiano, cantará el Radamés de la Aída en el coliseo bonaerense, los próximos días 29 y 31 de mayo y 3 y 5 de junio. Massi nació en Sarnano, en la región de Las Marcas y en principio trabajó como actor en el mundo del cine.

 

Es un experto en el manejo de armas medievales y antiguas y financió sus estudios de canto con apariciones como especialista (“stuntman”) en varias películas, incluyendo “La Pasión de Cristo” de Mel Gibson o “Gangs de Nueva York” de Martin Scorsese, director recientemente galardonado en España y en el Festival de Cannes de este año. También participó en conocidas series como Roma de la HBO y la miniserie Empire de la ABC.

Fue invitado a unirse a la Academia de La Scala de Milán y realizó su debut en el universo de la lírica justamente como Radamés, en 2009, en Salerno, bajo la dirección de Daniel Oren. Desde entonces ha actuado en las más importantes compañías de ópera como La Scala, el Met de Nueva York, La Ópera estatal de Berlín y de Baviera, la ópera de París y el Teatro de los Campos Elíseos, la Ópera de Australia, la Compañía canadiense de ópera y la Ópera Real Sueca, entre otros destacados teatros. Massi perfeccionó su técnica vocal con David Holst, que sigue siendo su único mentor hasta hoy.

Sus compromisos en la temporada 2016/2017 incluyeron su rol debut en Des Grieux en una nueva producción de Manon Lescaut en el Teatro Bolshoi de Moscú, su debut en la Nueva Ópera de Tokyo como Pinkerton en Madama Butterfly, su regreso al Metropolitan Opera como Radamés en Aída y como Calaf en la Opera House de Colonia, Riccardo en Un ballo in maschera con Sondra Radvanovsky en una gala en el Nationaltheater de Mannheim, Don José en Carmen en el Jhihde Hall de Taiwan y, finalmente, Manrico en Il trovatore en el Festival de Verano de Budapest.

Entre sus performances en 2017/2018 se encuentran Cavaradossi en Tosca en la Royal Opera House Covent Garden, la Staatsoper de Hamburgo, la Ópera de Palm Beach y con la KBS Symphony Orchestra en Ansan y Seúl o Don José en su debut en la Opera de Los Ángeles, entre otros muchos desafíos. Las actuaciones de 2018/2019 ya previstas lo llevarán a la Ópera Nacional de Washington en Tosca nuevamente y en el mismo papel a la Semperoper de Dresde, entre otros compromisos.

Entre sus grabaciones figuran una Aída de Verdi en el Metropolitan Opera House con Stoyanova, Urmana, Gagnidze y la dirección de Daniele Rustioni, Turandot con Rakovic en la Ópera de Australia, dirigida por Brian Castles-Onion y Zazà, de Leoncavallo, con Ermonela Jaho, dirigida por Maurizio Benini , en el Barbican Hall (y dos discos de la misma obra para Opera Rara), entre otras.

Si la geografía del cine y sus avatares, nos hacen desprendernos de la repetitiva cotidianeidad habitual, igual que el territorio rico y proteico de la lírica, ¿cómo imaginarse, cantando un rol legendario, a un personaje real, de carne y hueso, un tenor italiano que nos pasee por un bucle mágico donde se conjuguen ambos?

En esa filosofía y esas fantasías, porque estas texturas nos trasladan al terreno de las ensoñaciones como individuos y como sociedad, se justificaría, si fuera necesario, que no hace falta, hacerle una entrevista al tenor de actualidad en la capital porteña, Riccardo Massi, que vino a Buenos Aires para incorporar otro Radamés, a su ya copiosa constelación de héroes de Verdi o de Puccini.

En una entrevista para la Michigan Opera Theatre donde cantó Radamés en 2013, Massi expresó: “La música de Aida es celestial, maravillosa, pero muy compleja técnicamente, porque Verdi era un genio, como Puccini. Anotó todo en la partitura, cada emoción, cada sentimiento, lo que no se encuentra leyendo, se puede descubrir escuchando”.

 

Estimado Riccardo, ¿cómo has “aterrizado” en esta Aída en el Teatro Colón de Buenos Aires, porque tu trayectoria musical y profesional es realmente sorprendente y de enorme calado?

Es un honor que mi agencia me propusiera este contrato, porque el Teatro Colón es un hito en la carrera de todos los cantantes. No es solamente una sala, sino ¡un tesoro nacional! ¡Intentaré hacerlo lo mejor que pueda!

 

¿Cómo se siente en la puesta en escena de Roberto Oswald, que ha recorrido un largo camino pero sigue siendo igual de magnífica e impresionante?

Se trata de una propuesta muy frecuentada pero preciosa, monumental y de lujo. Si la miras desde donde se sitúa el público es como entrar en una catedral y contemplar una obra atemporal.

 

¿Cómo es el Radamés que Usted compone en el Teatro Colón? ¿Sabe que esta ópera inauguró este fantástico edificio, hace 110 años?

Lo de los 110 años ya lo sabía y eso todavía ejerce una presión mayor y una gran responsabilidad sobre mí, pero forma parte de mi profesión.

 

 

Buenos Aires recibió miles de inmigrantes italianos desde el siglo XIX y todavía es una ciudad con un color y unas tradiciones italianas muy claras…

Claro, es la primera vez que vengo aquí y me doy cuenta de una cierta influencia italianizante en muchos aspectos.

 

¿Qué significa ser un tenor en estos tiempos? Conocimos las voces de Pavarotti, Richard Tucker, Del Monaco, Plácido Domingo, Carreras y tantos otros. Ahora llegan las generaciones más recientes de cantantes de ópera…

Tenemos que vérnosla con una herencia contundente. Tenores como, efectivamente, Corelli, Del Monaco, Domingo, Pavarotti, Filippeschi, dejaron un listón tan alto que la comparación con ellos es inevitable. La gente siempre establece vínculos entre esta generación y las anteriores, pero incluso esto es parte del juego. En lo que a mí se refiere, puedo decir que vivo, vivimos aquí y ahora, en el presente: una persona como cantante e incluso también como melómano, puede establecer comparaciones con los grandes artistas, pero a esto hay que dedicarle poco tiempo, porque la ópera es un organismo vivo en constante evolución.

Los cantantes hoy en día son mucho mejores actores de lo que solían, las orquestas elevan el nivel técnico a unos niveles antes inimaginables. La ópera está cambiando, eso está claro. En algunos sentidos para bien, en otros no tanto. Pero así es la realidad en estos momentos y como cantantes lo que debemos hacer es dar un 120 por ciento para honrar a los compositores.

 

¿Qué roles de ópera que haya interpretado antes y ahora le gustan más?

Hay muchos personajes que me encantan, como Cavaradossi, Radamés, Des Grieux de Manon Lescaut, Enzo Grimaldo, Don Álvaro, Rodolfo de Luisa Miller y Andrea Chenier.

 

¿Cuándo Usted llega a una producción nueva en un teatro desconocido, se siente cada vez diferente en relación con lo que sintió en otros lugares o hay rutinas similares y sentimientos habituales para encarar el personaje?

En algunos aspectos se experimentan las mismas sensaciones, por ejemplo en lo que se refiere a las rutinas típicas de la profesión, pero esto es lo que hace que un cantante se sienta en una “zona de confort”, porque te da una estructura para organizarte. Hay aspectos que varían, como el tipo de producción, el director de escena, el director musical, los colegas cantantes. Es como si fuera una pequeña universidad que nace cada vez y ¡esto es lo que la hace tan emocionante!

 

¿Cómo se imagina en el futuro próximo y más lejano?

¡Oh, Esa es una pregunta muy comprometida! Yo por mi parte pondré lo mejor de mí para continuar con esto con todas mis energías. Hasta que Dios quiera. Dentro de unos años, ¿quién sabe? Puedo realizar al menos doce tipos de trabajo diferentes. Iré donde me lleve el Destino.

 

¿No echa de menos trabajar como un especialista en una película, como en los viejos tiempos?

Esos fueron probablemente los años más divertidos de mi vida: muchísimas risas, acción, adrenalina, peleas y también huesos rotos…pero ¡ahora estoy mayor para eso. Por supuesto que lo extraño!

 

¿Le gustaría alguna vez formar parte de una película como cantante de ópera y volver a “Hollywood”?

¡Ah, me encantaría!.. ¡No sabe cuánto!

 

¿Cómo cuida su voz y su cuerpo?

Dieta, rutinas de estiramientos, práctica vocal, muchos litros de agua y hablar lo menos posible.

 

¿Qué importancia tiene ser italiano para un cantante, con ese impresionante bagaje de tradiciones artísticas y musicales?

Antes que nada tendría que decir que para los italianos es más fácil, porque todas las palabras, las intenciones, las emociones y, efectivamente, las atmósferas, están muy enraizadas en nuestra cultura y nuestro lenguaje…algunas cosas nos resultan muy naturales porque no tenemos las dificultades con el idioma que tienen otros artistas y además, contamos con la herencia de un pasado glorioso, pero esto implica una enorme responsabilidad: algunos directores pretenden más de nosotros…y tienen razón.

 

¿Cómo describe las cualidades y las características de su voz?

Soy un tenor lírico spinto. Mi voz es más oscura que la de un tenor lírico, es decir que me siento más cómodo en papeles con un centro más bajo comparado con el repertorio de un lírico. Por ejemplo, para mi es más fácil cantar Andrea Chenier que Bohème.

 

¿Extraña su pueblito, Sarnano y Las Marcas, con las montañas, los ríos, el mar cercano, la gente italiana y su comida y sus costumbres?

Por supuesto que lo echo de menos. Allí nací y me eduqué. Siempre es para mí un placer poder volver cuando tengo un par de días libres, pero eso no sucede muy a menudo.

 

¿Cuáles son sus modelos más decisivos en el mundo de la lírica, como directores, colegas cantantes, mujeres y hombres?

¡La lista es enorme! Podría empezar con Corelli, Filippeschi, Domingo, Siepi, Protti, Tagliabue, Merli. Y entre los directores de escena o musicales, Zeffirelli entre todos como “regista” y diría también Karajan, Votto, De Sabata, Abbado, Sinopoli…

 

La forma en que Usted vivió la pertenencia al mundo del cine es similar al que le imponen las condiciones de estar vivo y cantar? Como cantante de ópera ¿se considera un “especialista” (un “stuntman”) de la voz?

En realidad, no. Desde luego, hay que ser muy disciplinado con el cuerpo y los hábitos para conservarse sano y en buena forma física, sí, como un especialista. PERO al mismo tiempo, tienes que tratar tu voz con la mayor delicadeza que te sea posible, como un monje…no como un especialista. A veces tienes que navegar entre esos dos mundos.

 

Muchas gracias Riccardo por estos instantes que hemos pasado juntos y espero que podamos seguir conversando con la oportunidad de compartir otra ópera, en cualquier parte del mundo en que nos sea posible coincidir. “In bocca al lupo para este Radamés y esta Aída en mi añorado Teatro Colón, que nunca me abandona.

Alicia Perris

 




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