"El Cascanueces", un cuento mágico y deslumbrante.



Reseña del clásico de Tchaikovsy "El Cascanueces" presentado recientemente en el Teatro Colón. Además una breve entrevista a Stella Maris López, Jefa de Sastrería del Teatro. Por Luz Lassalle y Carolina Lázzaro en exclusiva par MCBA.

 

 

Resulta difícil ingresar al teatro Colón y no dejarse impresionar. Desde el subir las escaleras que conducen a la entrada, pasar por la recepción (o hall de entrada) hasta llegar, en este caso, a la platea. Hay cientos de detalles que visten este lugar, la increíble pintura que encontramos al levantar la mirada, que es llamada por una deslumbrante araña con incontables luces, un gigantesco telón que invita observarlo aún estando cerrado, la belleza de los palcos que se asoman por los costados y tantas otras cosas más. Ingresar a la sala del Teatro Colón es de una u otra manera asomarse al prefacio de un cuento.

 

La bajada de luz da lugar a la llegada del gran maestro, Enrique Diemecke. Después de los aplausos comienza a inundar los oídos la música característica del inicio de Cascanueces, que predispone el cuerpo la mente y los sentidos a sumergirse durante dos horas a espiar un mundo mágico.

Se abre el telón y la misma historia comienza a ser relatada por los músicos y bailarines. La escenografía sumamente detallada -basada en la creación original de Nicholas Georgiadis- ambienta una calle Europea de principios de Siglo XIX; los bailarines que parecen deslizarse por el escenario, con sus abrigados atuendos, no dejan en duda que nos encontramos en unos de los días más festivos del invierno (en el  hemisferio Norte,  claro): La Navidad.

Entre juegos danzados y pantomimas el espectador queda sumergido en la historia que no da lugar a la distracción, entre tanta música y movimiento casi por arte de magia la escenografía se transforma en el interior de una casa de una familia de alta sociedad con todo lo que tiene que tener, escalera, ventanales, arañas, muebles. Los diferentes personajes que convergen en esta historia comienzan a danzar en lo que sería la sala principal de la casa dando lugar a la interpretación inequívoca de las diferentes situaciones que pueden acontecer en una reunión familiar de Navidad del Siglo XIX. Los niños de la Escuela Superior de Arte del Teatro  se lucen con sus movimientos e interpretación en diferentes danzas y juegos teatrales; la historia continúa dejando ver la trama principal que trata del regalo a una niña, un Cascanueces y las diversas situaciones que se generan con dicho regalo. 

 

 

Clara, interpretada en esta ocasión por Macarena Giménez, cae en un sueño profundo en donde la habitación se vuelve a transformar para dar lugar a la fantasía. Aparecen ratones por todos lados con graciosos y acrobáticos movimientos, una lucha de soldados de juguete con explosiones y caballería incluida, un Cascanueces -Facundo Luqui- que pasa a ser un verdadero soldado dentro de este fantasioso sueño, valiente y protector de la soñadora.

La escenografía cambia su forma dando lugar esta vez a un hipnótico bosque congelado, comienza el infaltable acto blanco, en donde la nieve es la protagonista bajo la forma de un bellísimo cuerpo de baile con tutús blancos acompañando el clásico Vals de los Copos de Nieve; así mismo comienza a escucharse el angelical Coro de Niños, dirigidos por el Mtro. César Bustamante, que momentos antes fue posicionándose de forma casi imperceptible para el espectador, en los palcos laterales próximos a escenario; el conjunto de todos estos elementos hacen de este momento de la obra un espectacular cuadro de imagen, sonido y movimiento.

El maravilloso sueño de la protagonista, se transforma en pesadilla en donde los aristocráticos invitados aparecen con gigantescas cabezas y con alas de murciélagos amenazantes a quitarle su tan preciado Cascanueces. Clara se encuentra casi flotando entre estos personajes intentando recuperar su regalo; se desvanece la escena para dejar ingresar las diferentes danzas típicas que conforman este tipo de Ballets, para concluir con el reconocido Vals de las Flores. Terminando el cuadro  con un Grand Pas de Deux protagonizado por la misma Clara y el Príncipe -en esta ocasión Maximiliano Iglesias, quien también interpreta al anciano Drosselmeyer, extraña analogía ideada  por el coreógrafo Rudolf Nureyev-.

El sueño va llegando a su término, la sala vuelve a ser aquel lugar de encuentro de una familia en épocas de Navidad, Clara despierta un poco confundida y observa que ya no hay ratones, ni murciélagos, ni danzas de otros países ni tampoco esa maravillosa nieve danzante. Se encuentra en el mismo lugar donde quedo dormida junto a su Cascanueces. La reunión ha llegado a su fin los invitados se retiran. Clara junto a su muñeco salen de la casa, la escenografía instantáneamente vuelve a la primer escena, la calle, justo la puerta de la mansión, en donde  vemos a la protagonista aún confundida por todo lo vivido en su sueño junto con su Cascanueces.

 

El momento más espléndido: La ambientación luminoescénica del "El reino de las Nieves".

Lo más tenebroso: Los  murciélagos con grandes cabezas.

Lo más raro: La extraña silueta del Rey de los Ratones.

 


Completamos nuestra percepción del espectáculo con la entrevista a Stella Maris López, Jefa de Sastrería del Teatro Colón, que con gran calidez nos cuenta cómo fue esto de recuperar un vestuario de 46 años de antigüedad! Compartimos algunos párrafos

“Pertenezco al Teatro Colón desde hace 34 años, y hace 5 años que por concurso asumí la Jefatura de Sastrería. Mi trabajo es respetar los bocetos que tiene el Teatro, en este caso del Cascanueces, y por supuesto respetar y hacer respetar los diseños y los materiales que, cuando tienen tanta antigüedad como estos, cuesta mucho más.”

“En gran parte se conserva el vestuario original de 1971, por ejemplo el de la danza rusa. Esto pasa porque hay telas que perduran en el tiempo, por como ser los brocatos y los terciopelos. No pasa lo mismo con las lanillas, que se apolillan, o el  tul, que no dura más de 10 años; por eso los copos de nieve  y la primera figura tienen menos edad. La primera figura  es de este año, fue hecho nuevo. Y los copos datan más o menos de 15 años atrás, por bien estar guardados, bien preservados: si cuando los sacamos se desarman, se lavan, se vuelven a armar, se colocan algunas cosas que se perdieron, como strass por ejemplo...vuelven a quedar bien.”

“También se conservan los bocetos originales de Georgiadis; el Teatro tiene todos los bocetos originales de todas las épocas, eso es patrimonio de la Sastrería.  Cuando uno asume a Jefe se hace cargo de ese patrimonio, es lo que corresponde. Y también corresponde que en todas las reposiciones se respete fielmente al diseñador, porque fue el creador ¿no? Eso es lo que  lo que la Sastrería hace, en trabajos de reposiciones, en este titulo y en todos. En cuanto a la época, me parece que más o menos es en 1811. En realidad no marca un país en especial, me imagino que debe ser Francia pero no lo dice en ningún lugar; considero que es ese año por la Historia de los trajes. En 1811 se usaba mucho el corte imperio, y te tenés que fijar también cómo están vestidos los hombres, ellos te marcan mucho la época de los diseños originales y del año en que el vestuarista lo creó.”

“Hubo que  probar minuciosamente todo, todo porque el Ballet Estable del Colón, más los chicos que están contratados...(tienen una nueva directora que es Paloma Herrera ya hace más de un año y ella ha cambiado mucho), han concursado, y han entrado bailarines que no conocíamos y bueno hubo que probar todo, poner nuevos nombres... porque ninguno de los nombres coincidía con el Ballet anterior, la última vez fue hace unos 7 años atrás en el  Luna Park, y de esas personas no ha quedado prácticamente nadie.”

“Fue mucho trabajo para la Sastrería...todos los espectáculos seguidos hasta el sábado 30, aparte en una época del año en que ya están todos cansados. Había que controlar todo antes de los espectáculos, todas las cosas limpias, lavar todo de un día para el otro, mayas, medias, absolutamente todo; los bailarines se ponen la indumentaria limpia  obviamente cada vez, porque esa es justamente la atención de los espectáculos que corresponde a la Sastrería.”

 

Por Luz Lassalle/Carolina Lázzaro

PH: Máximo Parpagnoli

Agradecimientos especiales: Máximo Parpagnoli/Stella Maris López

 


CASCANUECES 2017

REPOSICIÓN COREOGRÁFICA: Aleth Francillon

DISEÑO DE ESCENOGRAFÍA Y VESTUARIO: Nicholas Georgiadis

DISEÑO DE ILUMINACIÓN: Rubén Conde

BALLET ESTABLE DEL TEATRO COLÓN/DIRECCIÓN: Paloma Herrera

ORQUESTA FILARMÓNICA DE BUENOS AIRES/DIRECCIÓN: Enrique Arturo Diemecke

CORO DE NIÑOS DEL TEATRO COLÓN/DIRECCIÓN: César Bustamante

PRODUCCIÓN: TEATRO COLÓN

 

 




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