Grandes nombres, dudosa gestión. Temporada 2018 del Teatro Colón:



En este extenso artículo, el reconocido crítico Pablo Bardin, desmenuza en detalle y con una mirada incisiva, la temporada 2018 del Teatro Colón.  Lectura imperdible.

 

            Como bien la calificó Federico Monjeau en Clarín, la conferencia de prensa en la que se anunció la temporada 2018 del Colón fue estrafalaria. Convocada a las 10,45 en el Salón Dorado del Colón, el foyer de Planta Baja repleto de gente esperaba y esperaba, hasta que a las 11,30 nos llevaron a unas sillas en el parque bajo un sol rajante, y allí esperamos otro cuarto de hora hasta que aparecieron los capitostes: Horacio Rodríguez Larreta, Pablo Avelluto (Ministro de Cultura Nacional), Hernán Lombardi (Medios, de quien depende el CCK), Ángel alias Mahler, María Victoria Alcaraz y Enrique Arturo Diemecke. Sobrevinieron minimensajes de Rodríguez Larreta, donde confesó que la idea de hacer allí la conferencia era suya porque el Colón tiene que salir de su casa a toda la ciudad, y ahora está muy linda la plaza..,(claro que le tomó ocho meses y la zona del Colón fue un caos en plena temporada pero qué le importa si él nunca va) y de “Mahler”, nombrando a tres o cuatro grandes nombres del pasado con alguna dificultad (y después de todo el Teatro es autárquico, de modo que su presencia era sólo simbólica). Avelluto y Lombardi estuvieron allí debido a la extraña idea de Barenboim de dar sus conciertos en el CCK; entiendo lo de Lombardi, pero ¿porqué Avelluto? ya que los conciertos son presentados como del festival Barenboim  en el librito del Colón, teatro Municipal. Quien más habló fue Alcaraz, muy segura de que iban a presentar una gran temporada. Luego ella misma sugirió que el resto de la conferencia tuviera lugar en el Salón Dorado y los políticos partieron; ellos sólo perdieron 15 minutos, nosotros 75.

            Ya en el Dorado, volvió a hablar Alcaraz, pero para presentar a los que  la secundan en el manejo del Colón, empezando por Boschet y terminando por Diemecke, a quien le cedió la palabra, y éste sólo mencionó a muy grandes rasgos lo que figuraba en mucho mayor detalle en el libro, muy prolijamente hecho. Ninguno de los grandes problemas pendientes del teatro fue mencionado ni hubo preguntas.

 


 

                                               LA TEMPORADA

                                               ÓPERA

            No tengo dudas en llamar a la Temporada mediocre y de mínima productividad. Lopérfido programó nueve óperas en 2017 y Herrera la transformó en ocho al obligar a reprogramar “Tres hermanas” de Eötvös para 2018, con el resultado lamentable de no tener ópera ni contemporánea ni de los últimos setenta años en este año, y además, como Diemecke (según entrevista que le hizo Gianera en La Nación) considera que el Colón sólo puede dar ocho óperas por temporada y su temperamento dista de ser el de Valenti Ferro (que siempre quiso dar óperas valiosas del siglo XX), va a lo bien conocido, y así este año próximo no se cubrirá ninguno de esos agujeros graves que nos falta llenar: nada de Henze ni Hindemith, ni “Billy Budd” de Britten.

            El bel canto ya está bien representado por “La italiana en Argel” de Rossini, ausente desde 1994; ¿porqué agregar “Norma” de Bellini, que además fue  dado por Juventus Lyrica con calidad este año, cuando son tan pocas las óperas?  “Aida” está bien elegido como título verdiano, ya que no se da desde 1996, y está bien que se haya descartado el “Simone Boccanegra” con Domingo, ya que “Simone” se ofreció en la gestión de García Caffi y la propuesta hubiera salido carísima y con un Domingo de 78 años.

 

 

            La gran propuesta del año viene de Lopérfido y es la única que subsiste de sus planes: “Tristán e Isolda” de Wagner con la Orquesta Staatskapelle de Berlín dirigida por Daniel Barenboim, puesta de Harry Kupfer, con Peter Seiffert y Anja Kampe (los mismos que nombró Lopérfido en su conferencia de prensa); no se conocen los restantes. El Coro, de poca relevancia en esta obra, lo pone el Colón. No dudo de que será un acontecimiento en una ciudad que ve y  oye tan poco Wagner, pero tengo reservas y preguntas. a) Un teatro coherente  no hace el disparate de poner como título de abono lírico una versión de concierto de sólo el Acto 2º de esta ópera, precedido del Preludio al Primer Acto y seguido de la Muerte de Amor, pero eso es lo que se hizo dos años atrás (esa vez con la WEDO; Barenboim será argentino pero no condesciende a dirigir la Orquesta del Colón). Y si se hubieran hecho bien las cosas, eso no se hubiera aceptado (y Barenboim no hubiera debido proponerlo). b) Si ese año se hubiera dado la ópera completa, en 2018 se hubiera podido programar finalmente “Los Maestros Cantores de Nuremberg”, ausente increíblemente desde 1980. c) Anuncian este “Tristán” como parte del festival Barenboim, pero hay sólo cuatro funciones para los abonos habituales, un total contrasentido; no es así, sencillamente Barenboim participa del Abono Lírico. d) El presunto Festival incluye cinco conciertos sinfónicos, pero el director quiso que fuesen en la Sala Sinfónica del CCK. ¿Cómo se concilia esto con la gratuidad impuesta allí, y los bebes llorando? Ninguna aclaración, y los conciertos figuran en el folleto como organizados por el Colón (con la ayuda de Lombardi).  

            2018 es el año en que se conmemora el centenario del fallecimiento de Debussy, y a Diemecke le fascinan las efemérides, de modo que programó “Pelléas et Mélisande”, innecesaria porque la programó García Caffi hace sólo siete años. Y Diemecke, sanguíneo como pocos,  va a dirigir esta música de sutileza  y con puesta de este señor Tambascio que nos dió el “Giulio Cesare in Egitto” de Händel en el Teatro Argentino donde Cleopatra era Evita y votaba…¿Alguna vez se acordarán de estrenar “Les Troyens” de Berlioz o de reponer “Thaïs” de Massenet, olvidada desde 1952?

            ¿Y porqué “La Bohème”, salvo para llenar el teatro? (ocho funciones). El Colón se reinauguró en 2010 con ella, y la ópera se dio este año con buen nivel (según críticos y melómanos amigos, no la vi) en Buenos Aires Lírica. Y se querían hacer un Puccini, había dos mejores opciones: una pieza de mucho encanto y que tuvo gran éxito cuando la dieron tanto en el Colón como en el viejo Argentino: “La Rondine” (Colón: 1971, 1982, 1990). O “La Fanciulla del West” (1979, 1986, 2002). O mostrar un poco de imaginación y reponer la notable ópera de Respighi “La fiamma” (1987); o del mismo, “La Campana Sommersa” (1929) que se dio meses atrás en New York con gran repercusión dirigida por ese notable artista que es Ira Levin, olvidado por Lopérfido y Diemecke.

            Y ahora viene el disparate: el oratorio pagano de Haydn “Las estaciones” (“Die Jahreszeiten”) en el abono lírico.  Es una magnífica obra que bien merece la reposición, pero en abono de conciertos de la Orquesta Estable. Lo hacen sólo para gastar menos; así ya no son ocho óperas sino siete, y si se descarta “Las tres hermanas” como el recupero de un acto fallido, la temporada consta de seis óperas…

            Y la innecesaria “Norma”. Nos dejan sin Mozart, Strauss, ópera eslava o inglesa.

Loperfido había propuesto reponer “Jenufa” (Janácek) y estrenar “Julietta”, admirable obra de Martinu (dos checas, excesivo en un año; mejor hubiera sido reponer “El Príncipe Igor” de Borodin o finalmente estrenar un Glinka). Si éstas son las ideas de programación de Diemecke, ¿para qué le valieron los años donde estuvo en la Ópera de México?

            Pero hay más: los elencos, salvo “Tristán”, no son prometedores; ojalá haya alguna sorpresa como tuvimos este año con Davidsen en “La Prohibición de Amar” entre tantos nombres nuevos. Los estuve investigando en Google y rescataría a Latonia Moore y Riccardo Massi en “Aida”; y ojalá Barbara Frittoli esté a la altura de Norma. Directores: quizás Allemandi en Rossini, Palumbo en “Norma”. Régie: conoceremos a Harry Kupfer (“Tristán”).

                                               ÓPERA DE CÁMARA

            Se mantiene el criterio de dar los títulos ya sea en el Teatro 25 de Mayo como en el CETC.  En este último recinto me resulta innecesaria (parece un ahorro) la repetición de “Piedade” de Joao Guilherme Ripper. En cambio son buenas elecciones “El triunfo del honor” de Alessandro Scarlatti, el más grande de los operistas olvidados del Barroco; se estrenó aquí en 1960 con la dirección de Ferruccio Calusio y creo que sólo se repuso una vez  en estas largas décadas. Marcelo Birman asegurará el adecuado estilo Barroco napolitano. Abril. Y también el estreno de “Powder my face” del inglés Thomas Adès, una comedia satírica que dirigirá Marcelo Ayub y pondrá en escena el director de la Ópera de Cámara Marcelo Lombardero. Tendrá notables intérpretes: Tabernig, Bürgi, Iturralde. Es una obra interesante, previa a “The Tempest” (sobre Shakespeare”) y “The exterminating angel” (sobre Buñuel). Diciembre.

                                               COLÓN PARA CHICOS

            Son arreglos de ballets y óperas reducidos para el presunto tiempo de atención de los chicos. Al menos en 2018 no habrá ninguna de las óperas escritas específicamente para chicos; yo sueño con que alguna dirección esclarecida dé “Hänsel y Gretel” de Humperdinck en dos versiones: para adultos en alemán en los abonos líricos, para niños en castellano en funciones extraordinarias; pero sé que esto no va a pasar.  “Coppelia” y la ópera “La cenicienta” de Rossini están programados. Pero también se repone un ballet de Alejandro Cervera con música de varios compositores: “Alicia en el País de las Maravillas”. Además habrá conciertos didácticos sobre Rossini.

                                               INSTITUTO SUPERIOR DE ARTE

            Lamentablemente ha renunciado su positivo Director, Claudio Alsuyet; veremos qué pasa con su sucesor, Birman. Se anuncia: un “Gianni Schicchi” pero en la nueva sede de Mar del Plata, los habituales conciertos de la Académica en ciertos jueves a la tarde en el Colón (ningún detalle), seminarios, clases magistrales y conciertos en el Auditorio del nuevo edificio del ISA en la Avenida Corrientes. Y a priori interesante, pero con grandes interrogantes,  “Les Indes Galantes” de Rameau, en colaboración con la Académie de l´Opéra de Paris. Es una obra maestra que tuvo que estrenarse en versión semistaged en la sala grande en 2002, mutilando los ballets.  Ahora se la anuncia en el CETC, lugar que me parece absurdo para una ópera de gran despliegue musical y escénico.

                                               BALLET

            El criterio conservador de Paloma Herrera al menos elige obras viables, aunque todas son largas; no se anima a un trío de buenos ballets contrastantes en un  programa. Ni se le ocurre tratar de buscar la pista de materiales memorables del siglo XX: obras de Massine, T. Gsovsky, Lifar. O hacer lo que una buena gestión debe lograr: recuperar grandes partituras dedicadas a la danza y si no se consigue la coreografía original, encargar una nueva a un coreógrafo responsable que conozca de estilos. Además, ni un solo bailarín extranjero en todo el año; ¿acaso no hay dobles repartos en ópera, el primero extranjero y el otro local? ¿Por qué no en ballet? Y también debe haber algo más contemporáneo.

            Sólo uno de los cinco ballets va a ser nuevo aquí, los otros son reposiciones. Se inicia con “El Corsario”, música de cuatro compositores (Adam, Pugni, Delibes, Drigo), coreografía de Anne-Marie Holmes repuesta por Bocca y Lorena Fernández, con la espléndida escenografía de Christian Prego y los notables vestuarios de Aníbal Lápiz, con dirección de orquesta de Tara Simoncic (directora de varios ballets de USA); Abril.  La Filarmónica acompañará todo el año, la Estable tendrá un año liviano con sólo ópera y algún concierto.

            Luego, bienvenido el retorno de ”Coppelia”  de Delibes tras la reciente reposición de “Sylvia”, ya que fuera de Tchaikovsky es el mejor compositor de ballets del siglo XIX, y en la adecuada coreografía de Enrique Martínez repuesta por Dalal Achcar, con la bella escenografía y vestuario de José Varona; lástima que es la versión corta sin el tercer Acto, que lo admito es puro divertimento, pero eso también pasa en dos de Tchaikovsky y no se los elimina. Dirige Martin West ligado al San Francisco Ballet (grabó las suites de los ballets de Delibes). Junio.

            La novedad será la adaptación sinfónica realizada por John Lanchbery (no Lanchberry como figura en el folleto) para ballet de “La Viuda Alegre” de Lehár, coreografía de Ronald Hynd (no Hydn) repuesta por John Woodgate, con escenografía y vestuario de Desmond Heeley. Lanchbery estuvo asociado al Royal Ballet durante décadas como director y arreglador. Será invitada Marianela Núñez y dirigirá Manuel Coves, que se conoció en Argentina dirigiendo “Pepita Jiménez”  de Albéniz, pero ha dirigido mucho ballet en España y también en el SODRE. Agosto.

            Tras el traspié de la coreografía de Guerra, es buena noticia el retorno de la espléndida coreografía  de Macmillan repuesta por Susan Jones para el que, creo yo, es el mejor ballet largo del siglo XX, “Romeo y Julieta” de Prokofiev. La escenografía y vestuario de Nicholas Georgiadis son un clásico. Será invitado Iñaki Urlezaga y dirigirá el Zar Diemecke. Septiembre.

            Y finalmente, vuelve “El Cascanueces” de Tchaikovsky/Nureyev repuesto por Aleth Francillon con el que se cierra la temporada 2017, y con nada menos que once funciones, emulando a New York, como fiesta navideña anual. También allí está Georgiadis. Dirigirá Luis Gorelik, una presencia interesante en el podio. Se observará que por la razón que sea está ausente en 2018 la dirección de Emmanuel Siffert, que estuvo a cargo de los ballets durante años recientes en casi todos los casos.

 


                                               CONCIERTOS

                                               GRANDES INTÉRPRETES INTERNACIONALES

            Este año tuvimos el Abono Azul, mal llamado así porque fue el Festival Barenboim, y el Verde, donde se presentaron Sergio Tiempo, Javier Camarena y Denyce Graves.  En 2018, como ya mencioné, hay un exótico Festival Barenboim que combina ópera en el Abono Lírico y conciertos en el CCK, y el Verde es sustituído por uno más largo (cinco sesiones) llamado Grandes Intérpretes internacionales. Al analizar los nombres quedará claro que no es el abono lírico el centro de atención para la opinión pública y los políticos sino los artistas mediáticos que nos visitarán, y en especial por la primera vez Anna Netrebko, sin duda la soprano líder en el mundo de hoy. O sea: hay plata para estos nombres restallantes, no la hay para una buena temporada lírica. Saquen sus conclusiones. Yo creo que hay dos razones: a) El Colón no está en condiciones de armar una gran temporada; b) Compite con ventaja con el Mozarteum o Nuova Harmonia, a quienes les sube el alquiler de sala y les niega fechas, y que no pueden recurrir a las arcas del Estado.

 

 

            La Orquesta Filarmónica de Viena, traída por el Mozarteum con Böhm y Maazel en décadas anteriores, vendrá para UN SOLO CONCIERTO (¡?) el 10 de Marzo dirigida por el ultramediático Gustavo Dudamel en Brahms y Tchaikovsky; aquí lo conocimos con la admirable Orquesta Simón Bolívar, cima del método de Abreu. Me intriga el segundo, el 15 de Julio, ya que presenta el debut de la pianista septuagenaria croata Dubravka Tomsic Srebotnjak,  única artista cuyo nombre no resuena (salvo los acompañantes de los cantantes), pero que fue en su juventud una protegida de Rubinstein y  un producto de la Juilliard School; ganó concursos, es ahora reconocida docente y según Google grabó 70 CDs! (confieso que para mí es novedad); ojalá sea un descubrimiento tardío. Tocará Scarlatti, Beethoven y Chopin.

            .  Y llegamos a Netrebko, que añadirá un concierto fuera de abono (Agosto 12 y 15). La acompañará su polémico marido, el tenor soviético Yusif Eyvasov (debut), y la Orquesta Estable será dirigida por Jader Bignamini (debut). No se anuncia repertorio. Conocimos a Bryn Terfel muy joven, cuando Festivales Musicales lo trajo para un notable recital del ciclo de últimas canciones de Schubert “Schwanengesang” (Canto del Cisne”).  Ahora vuelve, maduro y famoso, en un concierto con la pianista Natalia Kattyukova (debut), 5 de septiembre. Anuncian Mozart y Wagner.

             El Mozarteum  invitó al tenor peruano belcantista Juan Diego Flórez en un memorable concierto en los principios de su gran carrera, y ahora vuelve en la cumbre  de su fama  acompañado por el pianista Vincenzo Scalera (debut). 26 de septiembre.

            Sin duda será un abono caro, y ya veo el dilema de los habitués: bajarse del abono lírico y comprar el de conciertos o acudir a las reservas si las tienen y sacar los dos. Conozco a muchos operómanos que decepcionados por recientes temporadas hesitan entre mantener el abono pese a todo o borrarse y sólo ir a lo que les interesa.

                                               ORQUESTA FILARMÓNICA DE BUENOS AIRES 

            Meses atrás Pablo Gianera entrevistó a Diemecke y éste contestó a una pregunta que no conservaría la Dirección de la Filarmónica dadas las obligaciones de su nuevo cargo; pero luego cambió su idea y sigue siéndolo. Pensé ya años atrás que era hora de un cambio de mando y que se necesitaba otro director con distinto repertorio y un estilo más serio en lo personal y al menos igualmente eficaz en lo musical; lo sigo pensando. Él dijo entonces que quería elegir a tres directores talentosos que se repartieran los conciertos que él dirige; no será así. Habrá 18 conciertos de Abono y 7 los dirigirá él. Pero además (por eso lo llamé líneas atrás Zar Diemecke) dirigirá un ballet y una ópera.

            En los 11 restantes habrá directores que retornarán y otros que debutarán; entre nombres de relativa repercusión hay uno que tiene en cambio una importante carrera: Yan Pascal Tortelier, hijo del gran violoncelista. He dicho otras veces y lo sigo manteniendo que la política de traerlos para un solo concierto es injusta: el director conoce a la orquesta en ese primer contacto y ésta tarda en adaptarse a una visión distinta; con dos o tres conciertos, se sabe a ciencia cierta qué puntos calza y si hay empatía (a veces el director es muy bueno pero esta orquesta muy latina no simpatiza con él). Y además si al público le gustó no tiene la oportunidad de volver a apreciarlo. ¿No será una cuestión de evitar rivales que puedan ser candidatos a reemplazar a Diemecke?

            Tras muy largo tiempo retorna un ruso que conocimos en ópera: Aleksander Lázarev dirigió “Khowanshtchina” en 1982 en plena Guerra de las Malvinas; el programa anunciado está incompleto y es trillado. Salvo un alemán  de escasa carrera, Stefan Geiger (debut), el alemán Baldur Brönimann, que dirigió aquí ópera contemporánea, y el inglés Neil Thomson (debut), de buena trayectoria en su país, todos los otros son latinoamericanos: tres chilenos, dos argentinos y un brasileño. Pero tanto Geiger como Thomson están actualmente en Brasil… No resulta equilibrado teniendo en cuenta que hay tantos europeos de calidad que nunca vinieron o volvieron; y en otro plano, ¿ninguna mujer le pareció a Diemecke digna de dirigir la Filarmónica, cuando tenemos a la estadounidense Marin Alsop cruzando el río?

 

 

            Los argentinos son Alejo Pérez, que no por casualidad hace un excelente programa (Debussy, Mahler, Schönberg, Scriabin) y el actual Asistente de Diemecke, Ezequiel Silberstein en un programa Mozart con Gelber. Los chilenos: el ilustre veterano Juan Pablo Izquierdo en un programa simple; David del Pino Klinge, que estuvo recientemente como titular de la Sinfónica de Rosario, con Gavriel Lipkind en el Concierto Nº1 para violoncelo de Shostakovich; José Luis Domínguez, que vino en 2010-11 y hará un programa atrayente con obras de Berio y Françaix con el oboísta de la Filarmónica Néstor Garrote, e “Iberia” de Albéniz (no se aclaran los orquestadores ni que se trata de fragmentos). El brasileño Roberto Minczuk tendrá a su cargo un concierto valioso con el estreno (creo) del Concierto para trombón de Launy Grondahl con el fabuloso Jesper Busk Sorensen de la Filarmónica de Berlín, y la Décima de Shostakovich. Thomson hará uno de los mejores conciertos: la Fantasía y fuga en do menor de Bach/Elgar, el Concierto para violoncelo de Walton (con Leonard Elschenbroich, debut) y la Segunda Sinfonía, “Londres”, de Vaughan Williams. Brönnimann dará Gubaidulina (“Fachwerk”) y Lutoslawski (Concierto para orquesta). Geiger dirigirá el “Water concert” de Tan Dun (que estrenó el Mozarteum años atrás) y dará algo muy simpático que estuvo ausente varias décadas: la Suite de “La Boutique Fantasque” de Respighi sobre Rossini.

            ¿Y Diemecke?  Larga el 1º de marzo con un homenaje a Bernstein: Sinfonía Nº 2, “La Edad de la Ansiedad”, con la pianista Claire Huangci (debut), “On the Town” y las danzas de “West Side Story”. Luego, Homero Francesch acomete el desafío del Primer Concierto para piano de Brahms y el director nos da Richard Strauss. En el 3º Ilya Gringoits toca el Concierto para violín de Schumann y la Cuarta de Mahler completa el programa.  El 4º es un programa Debussy que añade obras del chino Yang Liqing tocadas en erhu, el violín chino. El 5º combina a Ginastera (“Panambí”) con dos nórdicos muy conocidos: el Concierto para piano de Grieg (con Tiempo) y la Segunda de Sibelius. El sexto es beethoveniano con el Trío Maisky en el Triple concierto, y el último nos da el Segundo de Brahms con Jorge Osorio y “Cuadros de una exposición” de Mussorgsky-Ravel.  Queda claro que no se arriesga ni se fija en los grandes faltantes, como la Cuarta de Sibelius o la Sinfonía de Korngold o las Tres piezas de Berg o la Sinfonía Nº1 de Balakirev, o el estreno de la Cuarta de Prokofiev, sólo por citar algunas.

            Pero el plan Filarmónica tiene un agregado valioso: un ciclo de seis conciertos en la Usina del Arte llamado “Mi Primera sinfonía”, una sugerencia mía a Gandini cuando lo asistí en la programación de la Filarmónica que no llegó a realizarse. La estructura de los programas fue similar: oberturas al principio (todas bien conocidas; lástima, cuando hay tantas que valen la pena y no se hacen desde hace décadas); un concierto con solistas locales de viola, contrabajo, clarinete y violín, con la novedad (creo) del concierto para clarinete de Ezra Laderman. Y la Primera sinfonía; tres bien conocidas (Beethoven, Sibelius, Prokofiev); pero una se da sólo por segunda vez, la de Dvorák, “Las campanas de Zlonice”; mutilada cuando la estrenó Diemecke en su integral; espero que Sebastiano De Filippi la haga completa. Y dos se estrenan; cosa que no ocurre con ninguna sinfonía en el Abono del Colón: la de Max Bruch, muy romántica (dirige Walter Hilgers, alemán que tiene actualmente a su cargo la Sinfónica de Santa Fe); y la de Nielsen, muy grata y accesible, dirigida por la antecesora de Hilgers en Santa Fe, Alejandra Urrutia. Los otros directores son el uruguayo Diego Naser, el chileno Paolo Bortolameolli (creo que debut) y el español Lucas Macías Navarro, que conocimos como gran oboísta y ahora ha agregado la dirección. 

                                    ORQUESTA ESTABLE DEL COLÓN

            Si bien las obras son muy trilladas, la colaboración de la Estable con el Coro del Colón permite obviar el eterno problema de lo sinfónico-coral con la Filarmónica, observable en lo que acabo de contar: como los horarios de ensayo no coinciden, lo sinfónico-coral brilla por su ausencia, y Diemecke no tiene o la imaginación o las ganas de combinarse con el Lagun Onak o el Orfeón de Andrenacci y Piccinni. Pero no hay problema en dirigir el Réquiem de Verdi con los organismos estables, y habrá un buen cuarteto de solistas: María José Siri, María Luján Mirabelli, Darío Schmunck y Fernando Radó (3 de Julio). Antes, el 28 de marzo el brasileño Luiz Fernando Malheiro (debut) dirigirá el Stabat Mater de Rossini; es el que se animó a dirigir el Ring de Wagner en el teatro de Manaos; sus solistas: Maldonado, Mastrángelo, S. Martínez y Zanellato. Y el Coro dirigido por Miguel Martínez, con los pianistas Picone y Ayub (sin la Orquesta, como corresponde) cantará la Petite Messe Solennelle de Rossini con notable elenco: Livieri, Barrientos, Agatiello y Gladic; el 1º de Septiembre.

            Pero la Estable también tendrá un miniciclo de tres conciertos en la Usina. Los dos primeros ofrecerán la integral de las sinfonías numeradas de Schumann (Nicolás Rauss, 7 de Abril, y Rodolfo Saglimbeni, 16 de Junio). Y nuevamente Diemecke, con la Coral de Beethoven (por supuesto, con el Coro Estable) el 21 de diciembre.

            Además, habrá dos conciertos en el CCK. En uno, con la Filarmónica, Diemecke aprovechará el órgano Klais para hacer la Tercera de Saint-Saëns (el 18 de Mayo). En otro, dirigirá a la Estable en un programa inglés: la marcha “Corona Imperial” de Walton; y dos Elgar: las bellas “Pinturas marinas” (no se anuncia la cantante; la obra se hace raramente) y, por supuesto, las muy escuchadas Variaciones Enigma. En suma, Diemecke nos saturará (al menos a mí).

                                                COLÓN CONTEMPORÁNEO

            El ciclo continúa dirigido por Martín Bauer y ofrece algunas cosas que valen la pena. Recuerdo la eficaz música de Martín Matalón para “Metrópolis” de Lang y pienso que puede ser interesante presenciar las surrealistas películas mudas de Buñuel (“Un perro andaluz”, “La edad de Oro” y la crítica social de “Las Hurdes” con el complemento musical creado por Matalón; 21 de Julio. El asombroso Cuarteto Arditti ya es viejo amigo de nuestra ciudad  y esta vez con el pianista Nicolas Hodge (que vino este año a tocar Sciarrino) tocarán dos compositores de fuste: Rihm y Xenakis. 10 de agosto. Me atrae menos el conjunto de percusión Bang on a can All-Stars; 19 de Octubre. Y finaliza con la Filarmónica dirigida por…Diemecke con coro a designar en el Requiem de Ligeti y otras obras no anunciadas. 3 de noviembre.

                                               INTÉRPRETES ARGENTINOS

            Se mantiene esta buena iniciativa de conciertos gratuitos en domingos a la mañana y está bastante bien  programada en artistas y repertorio. Entre el Trío Luminar y el Trío Ginastera ofrecerán la exquisita serie de tres sonatas de Debussy el 18 de marzo. La Orquesta Filarmónica de Mendoza dirigida por Gustavo Fontana nos dará el Concierto de Sibelius (violinista no anunciado) y la Quinta de  Shostakovich el 6 de Mayo. El muy trabajado Grupo Vocal de Difusión de Mariano Moruja  además de Mendelssohn y Kodály cantará una obra de un compositor que ignoro, Alejandro D. Consolación II; 3 de junio. Una Schubertiada con notables intérpretes nos hará escuchar el Quinteto de la trucha y Lieder; Filipcic Holm, Blanchard, Seibert, Ridolfi, Santucci y Asrin; 22 de julio. Dos conciertos crossover con el Diego Schissi Quinteto (5 de Agosto) y la Orquesta de Cámara Artis (Marta Luna), 9 de Septiembre. La Barroca del Suquía de Kraemer nos hará gozar de música de Bach, Händel, Vivaldi y Avison; 23 de Septiembre. Lucía Luque (violìn) y Fabricio Rovasio (piano) dan una buena mezcla: Beethoven, Ravel y Stravinsky; 14 de Octubre. Más crossover: Bolling por Jorge de la Vega y Fernando Pérez; 21 de Octubre. Tres artistas jóvenes, Jáuregui, Espina y Faingersch, harán una extraña combinación de Kagel con el Segundo Trío de Schubert (28 de Octubre). El admirable Opus Trio en cambio nos dará Brahms y Dvorák, tan empáticos (el Nº 3 de cada uno); 2 de Diciembre. Finalmente el Coro de niños del Colón cierra el año el 23 de Diciembre con villancicos y canciones tradicionales.

                                               SALÓN DORADO

            Una de las mejores cosas de 2018 en el Colón es que vuelven los conciertos al Salón Dorado con un ciclo inteligente, programado por alguien que sabe y tiene buen gusto (me gustaría mucho saber quién es). Se acabó la tontería de los años de García Caffi y Lopérfido que no querían mancillar la belleza del salón…

            Se inicia el 17 de Marzo con canciones de compositores de ópera por la mezzo Alejandra Malvino, el tenor Duilio Smiriglia y el pianista José Luis Juri. Barroco fuera de lo común por especialistas como Joëlle Perdaens, María Jesús Olóndriz y Dolores Costoyas el 14 de Abril. El notable Trío Williams tocará Tchaikovsky y Gaito. Habrá un justo homenaje a Juan José Castro el 2 de Junio con Claudio Espector, Eugenia Fuente y Tomás Ballicora.  Un fascinante programa de música de cámara poco conocida de Debussy se escuchará el 9 de Junio con artistas como Mariano Rey o Anaïs Crestin. Y prosigue el año Debussy con Raquel Boldorini y el Cuarteto Petrus (16 de Junio), Víctor Torres y Fernanda Morello (23 de Junio)  y las pianistas Crestin y Dora de Marinis (30 de Junio). El Cuarteto Gianneo homenajea al compositor que les da nombre en dos conciertos, el 4 y el 25 de Agosto. Una incursión de Estados Unidos nos trae al Portland State Chamber Choir en obras de un compositor aquí ignoto, Eriks Esenvalds; 11 de Agosto. Música Inaudita es un coro que nos hará apreciar música argentina; 8 de septiembre. El Dúo Argüello/Mas programa Ysaÿe, Prokofiev y Brahms el 8 de Octubre.  Y el Sur del Sur Ensemble  interpretará música argentina el 3 de noviembre.

                                       EL CETC

            Creo que la ya larga presencia de Miguel Galperin del Centro de Experimentación es una de las peores curatelas que ha tenido desde su fundación por Renán y Gandini. Lo que se presenta está muy lejano de lo que supo organizar Gandini. Es verdad que tiene un pecado original: debió llamarse Siglo XX, porque el sentido (y así lo entendió Gandini) era dar cabida a música interesante y valiosa que se tocaba poco o que se estrenaba de distintas tendencias, incluso tonales. Como lo ha demostrado la historia, la enorme mayoría de los experimentos fracasan; una buena idea innovadora siempre se basa en el pasado y de allí avanza, no disparata. Y no ayuda que estemos viviendo una época tan difícil para los creativos, ya que tanto la música como la plástica han llegado al final de un enorme camino y la paralizante estupidez de tanto que se ve y se escucha no tiene precedentes. Son pocos los creadores sólidos, pero algunos hay. No en vano uno de los escasos aciertos de Galperin ha sido los conciertos denominados Integrales dedicados a compositores de trayectoria. Pero tanto experimento insustancial y absurdo sin la gracia ni la percepción del surrealismo, o intentos tecnológicos sin alma, ha hecho que raramente me interese  lo que presenta el CETC. Miro y elijo, la mayor parte de lo programado la descarto.

            De modo que sólo mencionaré lo que me parece relevante. Modernismo Latinoamericano para percusión está puesto en Integrales aunque una selección no tiene nada de integral, pero puede ser bueno, ya que hay obras de Chávez, Guarnieri y Roldán: 7 de abril.  Hay quien gusta del minimalismo, no es mi caso; si a usted sí, el Ensemble Nuntempe dará obras de varios compositores el 6 de Septiembre. Habrá un homenaje a Mauricio Kagel al cumplirse diez años de su muerte. “La traición oral”, Una épica musical sobre el Diablo, será el estreno argentino de una ópera suya; no se dan datos de intérpretes; 25 a 27 de Octubre. El otro homenaje es el mismo que figura en el Salón Dorado; curiosamente también se dará en la sala grande, raramente “prestada” al CETC; 28 de Octubre a las 11 hs. Por último, me intriga conocer en Integrales una obra que lleva el título de su autor, “Il Pierluigi Billone”, cultor del estilo llamado Nueva Complejidad; tocará violín y viola Marco Fusi; 2 de Noviembre.

                                               COMENTARIO FINAL

A)El folleto incluye al Mozarteum Argentino, pero en otro artículo presentaré su temporada y la de otras entidades privadas,

B)Una entrevista en Clarín de Monjeau con María Victoria Alcaraz contiene algunas definiciones que conviene reproducir aquí. Lo que dice sobre el asunto Marcelo Álvarez lo dejo para mi crítica sobre “Andrea Chénier”. Monjeau le pregunta por un Plan estratégico de gestión y le extraña; ella considera que es un plan de desarrollo de recursos; dicho de otra manera, conseguir más fondos. Pero no citan el problema esencial: una mala Ley de Autarquía que necesita urgentes cambios pero nadie lo propone, ya que ni da suficientes recursos ni permite planificar más allá del año siguiente. Sin embargo ella está dispuesta a pagarle a la consultoría 2.700.000 pesos. Y tiene una legión de abogados que fácilmente podrían trazar un plan de mejoramiento de la Ley y presentarlo con urgencia, si tuviera el apoyo de funcionarios como el Ministro de Cultura o quizá de Larreta. Y aquí viene lo feo: para ella el Colón debe tener productos físicos para venderlos. Y además define: “en términos de recaudación, es lo mismo alquilarlo para el cierre de un congreso de pediatría o para la visita de Al Pacino. En febrero nos están alquilando diez fechas por siete millones de pesos” (se refiere a Único, música pop promovida por Larreta). “Los administra el Teatro. Los gustos de cada uno sobre Pacino o La Princesita o Serrat” no son de su incumbencia….Claro está que La Nación con sus conciertos pop en ciertos lunes también está apoyando la distorsión de fondo de lo que debe ser el Colón.  Luego disparata: “hay que llegar a cada barrio con el mismo nivel de lo que sucede en su propia sala”: el Colón no se traslada, es lo que es. “Nuevos dispositivos para atraer nuevos públicos”: sí, pero para conciertos clásicos, ballet y ópera, SOLAMENTE. Ya se está haciendo; dos ideas de Lopérfido siguen funcionando: el streaming y los ensayos generales abiertos al público. Y los conciertos gratis de la Academia ciertos jueves y de los Intérpretes Argentinos ciertos domingos.  Monjeau le espeta, porque ella dijo que el público de La Princesita quizá luego vea los espectáculos habituales del Colón, “lo de la Princesita no crea nuevos públicos”.  ¿Y porqué no se habla de la Fundación Teatro Colón? ¿Por qué no hacen planes de difusión con ellos? NO, las ideas de Alcaraz llevan a la decadencia del Colón. El teatro presenta una gran variedad de propuestas, como surge de la larga lectura de la programación 2018, pero hay muchísimo que mejorar. Claro está que el Colón no es un oasis y el país está en crisis. Y los funcionarios de los cuales depende el teatro distan de estar interesados en la gran cultura ni son cultos ellos mismos.

Pablo Bardin




Ver todo con la misma etiqueta

Ver todo el blog


Temporada 2018 del Mozarteum: Calidad asegurada.
nota

Temporada 2018 del Mozarteum: Calidad asegurada.

Para los aficionados a la música clásica en Buenos Aires hay una gratísima costumbre año tras año: asistir a los conciertos del Mozarteum Argentino en alguno de sus dos abonos en el Teatro Colón. Y no es para menos: la institución ofrece desde hace muchas décadas una garantía de calidad, cumplimiento y sólido criterio.

Hermanados por la música
nota

Hermanados por la música

El 4 de marzo se celebra el día del hermano, daesde MCBA recordamos algunos de los hermanos más famosos de la música clásica.

Salzburgo, una ciudad que late al ritmo de Mozart
nota

Salzburgo, una ciudad que late al ritmo de Mozart

Indudablemente le sobran atributos para justificar su posición como punto turístico. Pero sin duda uno de sus mayores atractivos es el hecho de ser el lugar de nacimiento de uno de los más grandes músicos de todos los tiempos: Wolfgang Amadeus Mozart.

NUESTRO PROYECTO

La principal función de MusicaClasicaBA es fomentar la interacción entre músicos, agentes del sector público y privado y el público en general, permitiendo afianzar los lazos culturales y artísticos de nuestra región.

Galería