"El Colón se encuentra entre las más bellas salas líricas del mundo". Saimir Pirgu



PH: Fadil Berisha

 

Se trata de verdad de un placer y un honor, poder hacer partícipes a todos los melómanos del Teatro Colón de Buenos Aires, de esta charla con el tenor Saimir Pirgu, el Alfredo de la famosa ópera de Giuseppe Verdi, cuando se están terminando las representaciones de La Traviata en la capital argentina. Una entrevista que podrán disfrutar todos los que han venido siguiendo la trayectoria de este tenor joven en el mundo entero. Saimir Pirgu ha recibido el don de una voz característica, única, y su mayor ambición en la vida es poder compartir y seguir desarrollando su carrera todo lo que le sea posible. Pero antes de comenzar, algunos datos imprescindibles sobre su trayectoria para entrar en materia.

 

Saimir Pirgu (Elbasan, el 23 de septiembre de 1981) es un tenor nacido en Albania. En 2014 el Presidente de la República Italiana, Giorgio Napolitano, le concedió la nacionalidad italiana y estudió canto en el Conservatorio di Música Claudio Monteverdi de Bolzano con Vito Maria Brunetti.

Antes, teatros e instituciones musicales del mundo: Teatro alla Scala de Milán, Opéra National de Paris, Royal Opera House de Londres, Metropolitan Opera de Nueva York, Staatsoper de Viena, Gran Teatre del Liceu de Barcelona, Teatro Bolshoi de Moscú, Staatsoper y Deutsche Oper de Berlín, Festival de Salzburgo, Musikverein de Viena, Bayerische Rundfunk de Munich y Concertgebouw de Amsterdam y ahora, de nuevo, el Colón de Buenos Aires, un coliseo legendario.

Fue dirigido por las batutas de Riccardo Muti, Claudio Abbado, Mariss Jansons, Zubin Mehta, Nikolaus Harnoncourt, Lorin Maazel, Seiji Ozawa, Daniel Barenboim, James Conlon, Antonio Pappano, Daniele Gatti y realizó proyectos en común con Franco Zeffirelli, Woody Allen, Peter Stein, Graham Vick, Willy Decker, Deborah Warner, Luca Ronconi, Kasper Holten, David McVicar, Ferzan Ozpetek, Mario Martone, Michael Haneke, Robert Carsen, Ursel and Karl-Ernst Herrmann.

Saimir Pirgu ha obtenido el primer premio en los concursos internacionales Caruso de Milán y Tito Schipa de Lecce, ambos en el año 2002. Ha sido distinguido con el Premio Franco Corelli de Ancona en 2009 y con el Premio Pavarotti D'Oro en 2013.

En la temporada 2017/18 llevará a cabo dos debuts notables: inmediatamente después de Traviata en Buenos Aires se producirá como Gabriele Adorno en Simon Boccanegra en el Teatro San Carlo de Nápoles y en diciembre cantará su primer Pinkerton en una nueva producción de Madama Butterfly en la Opera House de Zurich.

 

¡Antes que nada, me gustaría hacerle algunas preguntas sobre sus mentores, Luciano Pavarotti, Claudio Abbado y Vito María Brunetti.

¡Son tres pilares en mi carrera! Cuando solo tenía dieciocho años me admitieron en el Conservatorio di Musica di Bolzano (Italia), porque el Maestro Brunetti tenía interés en que estuviera en su clase. Creía en mí sin lugar a dudas y era muy consciente de mi edad, por lo que siempre estuvo muy atento justamente por ese motivo, en ayudarme en mi crecimiento musical de una forma natural. Gracias a sus enseñanzas, conseguí diplomarme en el Conservatorio en poco más de dos años y comenzar muy rápido mi andadura.

Con veinte años ya había conseguido ganar los concursos internacionales “Enrico Caruso” de Milán y “Tito Schipa” de Lecce y se propuso mi nombre al Maestro Abbado, que siempre estaba pendiente de las novedades. Le atrajo aquel joven albanés que podía vestir la ropa del Ferrando en la ópera de Da Ponte. Fue así como me convocó para una audición y después, en febrero de 2014, canté con él “Così fan tutte” en Ferrara, Modena y Reggio Emilia.

En abril del mismo año debuté en la Staatsoper de Viena y en agosto en el Festival de Salzburgo, con el visto bueno del Maestro Abbado para esta obra. Canté por consiguiente en Salzburgo bajo la dirección de Philippe Jordan. Desde aquel momento se me abrieron las puertas de todos los teatros. Con Abbado me sentí de una manera especial, tenía una enorme intuición para seleccionar a los jóvenes, adoraba trabajar con ellos y se encargaba de todo personalmente, transmitiéndoles el don de la música.

Pavarotti para mí fue un apoyo fundamental en el comienzo de mi trayectoria. Lo conocí en el periodo de Bolzano. El Maestro estaba en Merano para unos tratamientos y tenía tiempo libre. Le encantaba entonces pasarlo escuchando nuevas voces y me presenté a verlo y desde aquel encuentro nació nuestra amistad. Estudié con él los títulos más famosos del repertorio que todavía canto y sus consejos todavía me acompañan. No fue solamente un gran Maestro sino también un gran amigo y un excelente consejero.

Me considero muy afortunado de haber podido iniciar mi carrera con dos grandes como Pavarotti y Abbado y así, durante casi diez años, mi preocupación más evidente fue aprender lo más posible para mantenerme en la línea del fantástico inicio y no desilusionar las expectativas que estos Maestros habían puesto en mí.

 

¿Cómo escoge los roles que canta?

Cada vez que introduzco un nuevo papel en mi repertorio pongo mucha atención a la hora de valorar el estado de mi voz en ese momento. El desarrollo vocal de cada cantante está en constante movimiento, el mismo que tiene lugar en el cuerpo humano. Este proceso es más rápido cuando se es joven, cuando los cambios vocales suceden cada dos o tres meses, y luego se van estabilizando cuando se llega a la madurez. Siempre experimenté poniéndome los cuidados necesarios, con roles nuevos para ampliar mi repertorio. Rodolfo ha sido uno de mis mayores éxitos en los últimos años, pero he tenido óptimos resultados además como Fausto en “La damnation de Faust”, Romeo en “Roméo et Juliette”, Werther y Riccardo en “Un ballo in maschera”.

Poco a poco se fueron agregando otros papeles, entre los cuales Gabriele Adorno en SImon Boccanegra. Es fundamental para un cantante joven probar cosas nuevas: si esto se hace con conocimiento, de hecho, puede resultar de gran utilidad para delinear los límites del propio repertorio y al mismo tiempo se pueden descubrir otros personajes para desarrollar al máximo las propias capacidades vocales.

Incluir un nuevo papel siempre ha seguido un esquema bien concreto para mí: primero hago el debut, a continuación dejo madurar el rol, para volverlo a recuperar después de algunos años. Este proceso me permite controlar el papel, hacerlo que crezca lentamente y proponerlo luego bajo una luz siempre más conseguida. Es una técnica que habitualmente me ayudó muchísimo durante toda mi carrera.

 

¿Qué papeles prefiere, dramáticos o cómicos?

No tengo una predilección especial, intento siempre introducirme en el personaje que interpreto, sea el que sea y dar lo mejor de mí mismo cada vez.

 

¿La posibilidad de cantar y comprender tantas lenguas le da otra visión del mundo?

¡Por supuesto! Canto en italiano, francés, alemán, ruso, polaco… y desde que era muy joven paso fuera de casa unos trescientos días al año, hablo seis idiomas que he tenido que aprender por necesidad, para relacionarme con personas de diferentes países. Esto me ha permitido ver el mundo desde una perspectiva distinta y siempre cambiante, acortar las distancias entre los países y con las personas, y abrazar nuevas culturas para reforzar la comunicación con los que me rodean.

 

¿Usted cree que las voces humanas cambian con los diferentes momentos que vivimos a través de los años, la gente que conocemos, las pérdidas y las incorporaciones emocionales, la familia, los amigos, las experiencias, los viajes o el amor?

La voz es el único instrumento que no debemos tocar porque está dentro de nosotros, vive con nosotros, crece y madura siguiendo el desarrollo del cuerpo humano. Es un instrumento muy sensible y delicado que percibe las emociones, el cansancio, los estados de salud de la persona. Es fundamental conocer la propia voz y aprender a cuidarla. La verdadera dificultad que tenemos los artistas líricos es cómo gestionar nuestra voz incluso en los momentos en que no se está en las mejores condiciones. Por esta razón, es decisivo contar con una técnica vocal que no solo ayude a conseguir una emisión correcta, sino también a sobrellevar una actuación cuando se presentan situaciones difíciles para un cantante, que siempre acechan como un peligro real.

 

¿Es diferente cantar en Europa que hacerlo en otros continentes?

Para nosotros los artistas no, debemos siempre ofrecer el máximo rendimiento en nuestra actuación. Lo que varía son los públicos y en Europa, probablemente porque ahí nació la lírica, tengo la sensación de que se está más preparado y educado desde pequeño a disfrutar de la lírica y de la música clásica en general.

 

¿Cuándo va a cantar en el Teatro Real?

Ya canté en el Real de Madrid en dos producciones y también en el Gran Teatro del Liceu de Barcelona, pero es cierto que no acudo al Real desde hace un tiempo, sobre todo por la dificultad de acoplar las actuaciones en mi agenda, pero estoy seguro de que volveré próximamente en alguna producción jugosa.

 

Prensa Teatro Colón

 

Usted está cantando este mes de septiembre Alfredo de Traviata en el Teatro Colón de Buenos Aires: es una gran institución, con tradición, una acústica privilegiada, un lugar maravilloso de la historia de la lírica en el mundo entero…

Sí, en 2012 tuve el privilegio de cantar por primera vez en el teatro Colón junto al Maestro Riccardo Muti. Ahora que estoy aquí de nuevo, la emoción es todavía más intensa y además la atmósfera que se respira en el escenario de este maravilloso teatro con su fantástica acústica es muy especial. Creo que el Colón se encuentra entre las más bellas salas líricas del mundo y es un verdadero placer hacer música aquí.

 

¿Qué siente ahora que está cantando con otra artista albanesa como Ermonela Jaho? ¿Ya se conocían anteriormente?

Ermonela y yo somos amigos desde hace tiempo. Cantamos muchas veces juntos especialmente en La Traviata. La primera ocasión fue en la Royal Opera House de Londres, después en Berlín, en la Staatsoper de Viena y realizamos además varios conciertos juntos. Estoy muy feliz de que un título como Traviata esté en un lugar histórico como el Teatro Colón, es una sorpresa para mí. La amistad que nos une así como el hecho de tener los mismos orígenes, nos hace desenvolvernos de otra forma en el escenario.

 

¿Cómo vive Usted el rol de Alfredo? ¿Cómo se lo imagina, teniendo en cuenta el libreto y la partitura de Verdi?

Verdi quiso crear con Alfredo un personaje menos expuesto, caracterizado por su inocencia e ingenuidad, un acompañante de Violetta, sin atribuirle demasiados instantes en los que se pueda concentrar plenamente el público. Sin embargo, todo contribuye a que Alfredo sea uno de los papeles más difíciles de interpretar, porque aparte de la presencia escénica, necesita también una cualidad vocal importante para afrontar una tesitura bastante central y un aria no excesivamente conocida del gran público como otras. Alfredo defiende todo el tiempo duetti casi siempre junto a Violetta y por esta razón es complicado para el tenor dejarse ver y oír, distinguirse, permitiendo que los oyentes lo recuerden. Para tener éxito en este rol se necesita un feeling particular y una sintonía con Violetta, además de un exigente desempeño actoral y sobre todo vocal.

 

¿Se siente cómodo con la “regia” de Franco Zeffirelli, ahora en las manos de Stefano Trespidi, Andrea Miglio y el vestuario de Anna Biagiotti? ¿Son tan importantes estos “allestimenti” para los cantantes?

Adoro las puestas en escena de Franco Zeffirelli, siempre me encuentro a gusto con sus propuestas y es un honor poder formar parte de un proyecto con un maestro tan importante. Hay que destacar, que, especialmente hoy en día, todas las producciones operísticas son diferentes del resto y la contribución y las sugerencias del director de escena, junto a las del director de orquesta, recobran una relevancia preponderante para obtener el éxito del rol y de la ópera en general: es por este motivo que una nueva producción lírica crea siempre mucha expectación por parte de los artistas para intentar valorar cómo consiguen insertarse en ella.

Está claro que cada cantante tiene un estilo propio de ejecución, pero, sobre todo en esta época, es inabordable plantearse un rol de una forma repetitiva y egoísta, siguiendo únicamente los gustos del artista. Los grandes teatros y en especial en los proyectos actuales, reclaman de los participantes una evidente ductilidad y una preparación musical y escénica que pueda responder con facilidad a las demandas de los directores y los “registas”.

Cada Alfredo, como cualquier otro personaje, es siempre diferente en distintos cantantes, adaptándose también a cómo son las necesidades de la producción.

 

 

Ahora que Usted es ciudadano italiano, ¿qué recuerdos y sentimientos le inspira Albania?

He pasado la mitad de mi vida en Italia, estudié canto en el Conservatorio Claudio Monteverdi de Bolzano y vivo en Verona. Estoy orgulloso de que el Presidente de la República Italiana me haya concedido la nacionalidad en 2014. Albania sin embargo siempre está conmigo, soy y sigo siendo albanés por pertenencia y por carácter. Me siento italiano por mi profesión, el canto, que también es mi vida. Albania es el corazón, Italia el Arte.

 

Usted ganó premios muy significativos, ¿cuáles le gustaría conseguir en el futuro?

Estoy orgulloso de haber recibido premios y reconocimientos importantes durante mis dieciséis años de trayectoria, el último entre todos, la nominación a los Grammy Award 2017 por la ópera King Roger, interpretada por vez primera en el Royal Opera House de Londres. Pienso que estos premios han sido una consecuencia de lo que he estado haciendo a lo largo de esos años. Aunque sea un honor recibirlos, no los he deseado nunca y siempre llegaron como una sorpresa muy agradable. No sueño con que me den otros premios. Lo interesante es creer siempre en lo que se está haciendo y no dejar de insistir en nuestros objetivos. Un sueño que acaricio es poder ofrecer todo aquello de que dispongo durante el mayor tiempo posible. Fantaseo por lo tanto con una carrera larga, bien hecha, sana y con cordura.

 

¿Qué resultados se derivaron de la edición de su álbum “Il mio canto” en la casa Opus Arte? ¿Está contento con esa experiencia?

Fue una experiencia muy fuerte, que me dio muchas satisfacciones. Estoy muy contento de haber podido trabajar con la Orchestra del Maggio Fiorentino, única, para la realización de mi último Album y por este motivo agradezco al Maestro Zubin Mehta que me facilitó esta colaboración.

Es un CD de arias de ópera propias de mi repertorio habitual, un proyecto al que me siento muy vinculado y en el que me parecía justo expresar en la medida de lo posible mi estilo de canto. No es una casualidad el título del album, “Il mio canto”. El CD, producido por Opus Arte, recorre las más hermosas arias de tenor de toda la vida, muchas de las cuales son habituales en mi repertorio y otras han ingresado en él, con la Orchestra del Maggio Fiorentino bajo la batuta de la directora Speranza Scappucci, que, además de ser una gran artista, es amiga mía desde hace muchos años.

El lanzamiento del CD también estuvo acompañado de una serie de conciertos que me hicieron viajar por muchas ciudades del mundo, como Nueva York, Tokio, Florencia, París, Moscú, Viena y Berlín.

 

¿Cuál es para Usted el rol de la cultura y la música en nuestras civilizaciones repletas de odio, terror, encrucijadas políticas y climáticas? Piensa Usted, como el Maestro Riccardo Muti, que podríamos hacer mucho más y no hacemos nada en general? ¿Cómo pueden contribuir los artistas a mejorar las cosas y cuál es su responsabilidad en estos asuntos?

Pienso que el mundo entero se encuentra actualmente en una crisis de civilización como nos enseña la historia, y que en los años venideros la situación mejorará mucho. Soy muy optimista en ese sentido, sobre todo si nos concentramos todos y cada vez más sobre la calidad de los objetivos que la humanidad al completo debe llevar a cabo y me refiero al arte en general: más calidad, renunciando cuando sea necesario a la cantidad, conseguiremos preservar el patrimonio cultural creado hasta ahora.

 

¿Cuáles son sus cantantes favoritos de hoy en día?

Gheorghiu, D´Arcangelo, Devia, Netrebko, Alagna, Kaufmann, Stoyanova, Garanca, Tézier.

 

Speranza Scappucci, que lo conoce muy bien, directora de la Orchestra del Maggio Fiorentino, describió su voz como poseedora de un color especial y un sonido cristalino que se puede reconocer con facilidad. Dice que le encanta y que es expresiva y pura. A su casi treinta y seis aniversario, son comentarios muy elogiosos sobre Usted. Por lo tanto, Señor Pirgu, considerando su presente situación, ¿cuáles son sus planes en la tierra y en la música para los próximos cincuenta años?

No tengo ningún proyecto en particular salvo continuar por mi camino dejándome siempre guiar por la música y por el instinto musical que me acompañó desde pequeño en este fantástico mundo. Si pudiera expresar un deseo ya que se acerca mi cumpleaños treinta y seis, desearía que Dios me diera la salud para continuar a dar arte con mi voz el mayor tiempo posible.

 

¿Hay algo más que quisiera añadir?

Quisiera enviar un agradecimiento muy especial a todo el público del universo de la lírica de Buenos Aires, que estos días me ha acogido tan cálidamente en esta mi vuelta al Teatro Colón. La lírica vive sobre todo gracias a vosotros que la amáis y continuaréis amándola. Los abrazo a todos.

 

Por Alicia Perris

 




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