Gran concierto de Valery Gergiev Auditorio Nacional de Madrid



La Filarmónica Sociedad de conciertos, en su quinto aniversario, convoca nuevamente a la Orquesta del Teatro Mariinsky de San Petersburgo, con artistas de referencia que han vivido el desarrollo del proyecto consolidado de estos amantes de la música clásica desde sus inicios.

 

Precioso, sugerente programa que el director de la formación rusa plasma como posiblemente solo él sepa o pueda hacerlo. Este repertorio tan especial se convierte en sus manos, que siempre dialogan con un cuerpo entregado a la catedral sonora que fabrica con sus músicos, en una joya rara. Un cofre antiguo lleno de cajitas chinas que se van abriendo y cerrando.

Perfecta coherencia en unos compositores que tal vez, no hayan sido lo suficientemente escuchados y tocados en las salas importantes de Occidente. Verdaderos canales de comunicación de la antigua madre Rusia, que trasfunde su esencia de una manera en verdad visual, aunque no siempre se trate de la interpretación de música programática.

Y así, por las partituras desarrolladas por una orquesta en estado de gracia completamente entregada a un maestro que la ama pero la disciplina con rigor, discurre lo mejor y más oceánico de la tradición de la zarina alemana Catalina y Pedro el grande, del Museo del Hermitage y las cúpulas de cebolla, el trineo con que el Doctor Zhivago, se abría paso con Lara camino de Peredélkino.

Escuchar estas obras es retrotraerse a Ana Karénina o a los personajes de Guerra y Paz, a todo lo que rescatamos siempre para el inconsciente colectivo de la cultura rusa, compleja, paradójica, secular y grandiosa, ávida de espacio y de tiempo.

Sutil, elegante pero sin hacer concesiones con una batuta en miniatura, por llamarla de alguna manera, el maestro Gergiev, acatarrado, aunque no se note, expolea a sus intérpretes con onomatopeyas, chasquidos de la lengua, exclamaciones, que se distinguen porque esta vez La Filarmónica me obsequió con una tercera fila del patio de butacas maravillosa, pero que empastan a la perfección sin distorsionar, con los tutti de la orquesta.

Monumental desarrollo de Rimsky-Korsakov en la Suite de El cuento del Zar Saltán op. 57, la décima de las quince óperas del compositor, compuesta para conmemorar el centenario del nacimiento de Alexander Pushkin, basado en un relato homónimo de este escritor.

La Rapsodia sobre un tema de Paganini en la menor, op. 43, hace referencia al último de sus 24 Caprichos para violín solo op. 1, que ya había inspirado a compositores como Lutolawski modernamente, o antes, a Brahms y a Liszt.

La comunión que se establece entre el joven pianista Sergei Redkin y la orquesta, es inefable. Muy difícil técnicamente esta obra para un músico, aunque esté bien fogueado en el fraseo, la expresividad y una agilidad que en nada merma la comunicación de las emociones y los sentimientos. Valery Gergiev no resultó un maestro que cuida de sus discípulos aventajados y se limitó a estar pendiente sin cobijar de forma paternalista al pianista, que se bastó solo para cosechar un sinnúmero de aplausos. Y hubo propina, la Vocalise op. 34 nº 14 también de Rachmaninov. Un hallazgo, de verdad.

El Lago encantado de Anatoli Liadov en re bemol mayor, op. 62 (1909) nos transportó efectivamente a territorios acuáticos, oníricos, con un encuadre delicado digno de los impresionistas y un descubrimiento para algunos.

La Danzas Sinfónicas de Rachmaninov op. 45 (1940) pusieron fin a la parte anunciada del concierto. Más cascadas de sonidos, de intensidades, de contención apasionada. Momentos suspendidos en un tiempo irreal donde la sala se convierte en un vibrante navío de sonidos.

Gergiev respira con fuerza, gesticula, mueve sus manos expresivas, da taconazos casi castrenses, enfundado en su traje de etiqueta, imprime su fuerza titánica a una orquesta amplia que suena como un inmenso campanario ancestral  y la velada se funde en bravos mientras se clausura definitivamente con el final de El pájaro de fuego de Stravinsky. Este hombre es una fuerza desata de la naturaleza que comparte su don.

Pedagógicas y útiles como siempre las indicaciones de la Filarmónica referidas al comportamiento en la sala durante el concierto (el público del Auditorio lo olvida a menudo) y eficaz como suele el programa de mano de Juan Manuel Viana.

El Auditorio con el aforo completo, como nunca, el público enfervorecido, in crescendo, acompañando las evoluciones de esta experiencia sinestésica. Fue mítico, fue completo y un renovado privilegio.

 

Alicia Perris

 


VALERY GERGIEV DIRIGE EN EL AUDITORIO NACIONAL DE MADRID A LA ORQUESTA SINFÓNICA DEL TEATRO MARIINSKY EN EL 5TO ANIVERSARIO DE LA FILARMÓNICA SOCIEDAD DE CONCIERTOS EN EL 5TO ANIVERSARIO DE LA FILARMÓNICA SOCIEDAD DE CONCIERTOS

Rimsky-Korsakov, Liadov, Rachmaninov. Auditorio Nacional de Madrid. 26 de enero, 2017. Solista: Sergei Redkin, piano. Orquesta: Orquesta Sinfónica del Teatro Mariinsky Director: Valery Gergiev. Sala Sinfónica

Ciclo: La Filarmónica. Organizador: La Filarmónica Sociedad de Conciertos

Programa

N. Rimski-Kórsakov (1844- 1908): El cuento del zar Saltán

S. Rachmaninov (1873-1943) : Rapsodia sobre un tema de Paganini, Op. 43

A. Liadov (1855-1914) : El lago encantado, Op. 62

S. Rachmaninov: Danzas sinfónicas, Op. 45




Ver todo con la misma etiqueta

Ver todo el blog


La Juvenil San Martín cumple 25 años y está en pleno
Reseñas

La Juvenil San Martín cumple 25 años y está en pleno

Qué alegría y qué “tour de force” llegar a los 25 años de la Orquesta Juvenil Nacional José de San Martín, fundada por Mario Benzecry, que la sigue dirigiendo gallardamente a los 81 años. Benzecry estuvo ligado durante largos años previos a la vida musical venezolana y allí conoció admirado el método de José Antonio Abreu, esa pirámide de orquestas infantiles y juveniles que llegaba a su cima con la Simón Bolívar que aquí conocimos con un Dudamel joven y produjo fuerte impacto.

The Sixteen Choir and Orchestra ofrecieron "Israel en Egipto" en Madrid
Reseñas

The Sixteen Choir and Orchestra ofrecieron "Israel en Egipto" en Madrid

Ha sido muy inteligente y sensible, la propuesta del Auditorio Nacional de Madrid, Universo Barroco, de ofrecer en tiempos fronterizos de la Semana Más bien intentaremos acercar al oyente al pensamiento de que la música adecuada en determinadas celebraciones, puede contribuir a cierto sincretismo religioso civilizado y solidario, favorable al entendimiento y la convivencia entre distintos pueblos.

Pero Mr. Pountney, ¿por qué tantos trenes?
Reseñas

Pero Mr. Pountney, ¿por qué tantos trenes?

Continúa Riccarado Chailly, director artístico de La Scala, su ciclo de “arqueología musical” en búsqueda del Puccini “musicológicamente correcto”. Primero fue Turandot, con el final de Berio; siguió La fanciulla del West, con la orquestación original y en tercer lugar, la primera versión de la Madama Butterfly. Esta temporada le ha tocado el turno a la que podemos llamar Ur-Manon Lescaut (“Manon Lescaut” original).

NUESTRO PROYECTO

La principal función de MusicaClasicaBA es fomentar la interacción entre músicos, agentes del sector público y privado y el público en general, permitiendo afianzar los lazos culturales y artísticos de nuestra región.

Galería