Amistades Musicales



El 20 de julio se celebra el día del amigo. Desde MCBA los festejamos repasando algunas de las más célebres "Amistades musicales" de la historia.

 

 

Mozart y Haydn

 

 

Los compositores austriacos del siglo XVIII Wolfgang Amadeus Mozart y Joseph Haydn fueron amigos. Sus relaciones no están muy bien documentadas, pero las evidencias de que cada uno disfrutó de la compañía del otro y de que respetaban enormemente sus respectivas obras son notorias.

Haydn era ya un compositor famoso cuando Mozart era un niño. Sus seis Cuartetos de cuerda, Op. 20 (1772), conocidos como los "Cuartetos del Sol", circulaban ampliamente y es posible que, como afirma Charles Rosen,1 inspirasen los Cuartetos vieneses que Mozart escribió a los diecisiete años de edad durante una visita a Viena en 1773.

Ambos compositores no tuvieron probablemente oportunidad de conocerse hasta después de que Mozart se trasladase permanentemente a Viena en 1781. Haydn fue requerido para residir durante la mayor parte del tiempo en el remoto palacio de Eszterháza en Hungría, donde prefería vivir su mecenas, el príncipe Nikolaus Esterházy. Durante los meses de invierno, el príncipe se trasladaba al Schloss Esterházy, antiguo palacio de su familia en Eisenstadt, llevándose a Haydn consigo. En estos periodos, es posible que Haydn hiciese breves visitas a Viena, ubicada a unos 40 km de allí.

Se piensa que Mozart y Haydn se conocieron muy probablemente en 1783-1784, quizás en una interpretación (28 y 30 de marzo de 1784) del oratorio Il ritorno di Tobia de Haydn. En esta época, Haydn era el compositor más célebre de Europa, y la propia reputación de Mozart estaba creciendo definitivamente. Su ópera El rapto en el serrallo había sido estrenada con un gran éxito en Viena y estaba a punto de interpretarse en muchas otras ciudades. Haydn tendría unos cincuenta y dos años de edad entonces, y Mozart alrededor de veintiocho.


 

Wagner y Nietzche

 

 

Friedrich Nietzsche formó parte del círculo íntimo del compositor durante la década de 1870 y su primera obra publicada, El nacimiento de la tragedia en el espíritu de la música, proponía la música de Wagner como el renacer dionisíaco de la cultura europea en oposición del racionalismo decadente apolíneo. Nietzsche rompió su relación con el compositor después del primer Festival de Bayreuth, porque creía que el periodo final del compositor representaba una complacencia para con la piedad cristiana y una sumisión al nuevo Imperio alemán. El filósofo expresó su descontento con el tardío Wagner en El caso Wagner y en Nietzsche contra Wagner.

 

Wagner y Liszt

 

 

Franz Liszt apoyó la carrera del joven Richard Wagner y fue su máximo promotor. Se conocieron en 1840 en París, cuando Liszt ya era un pianista muy apreciado en toda Europa. El compositor húngaro lo acogió en su residencia de Weimar tras los sucesos del levantamiento de Dresde y la posterior persecución a la que se vio sometido Wagner y organizó su escapada a Suiza, corriendo con los gastos de establecerse en Zúrich. Durante el periodo en el que Wagner estuvo en el exilio, Liszt se encargó de estrenar en 1849 en el teatro de Weimar Tannhäuser y en 1850 el propio Liszt dirigió el estreno de Lohengrin. También le envió dinero de manera regular, le dio consejos, contribuyó a la propagación de sus ideas en ensayos, publicó obras de Wagner y transcribió parte de su obra para piano. Fueron los años en los que su amistad fue más fuerte. Liszt escribió: «La obra de Wagner va a dominar nuestro siglo, como manifestación más monumental del arte contemporáneo. Es fulminante, maravillosa y solemne. Su genio para mí era un foco luminoso que seguir».

Por su parte, Wagner inició una relación extramatrimonial con su hija Cósima Liszt (antes casada con el director de orquesta Hans von Bülow, uno de los alumnos favoritos de Liszt) en 1865 y se casaron en 1870 en medio de un escándalo, que provocó el distanciamiento entre ambos compositores, unido a sus diferencias políticas. Cósima tuvo en su primer matrimonio cuatro hijos, dos de los cuales fueron producto de la relación extramarital con Wagner. Luego, ya casada con este, Cósima dio a luz a Siegfried Wagner. En 1872 Liszt y Wagner hicieron las paces.

Tras recobrar su amistad, Liszt apoyó la construcción del Festspielhaus de Bayreuth y el Festival, gracias a su fama y contactos y realizando donaciones. También contribuyó en la búsqueda de patrocinadores y actuó como pianista, algo poco habitual en aquella época. Motivados por ello, actuaron juntos por segunda vez en sus vidas en un concierto en Budapest que tuvo lugar el 10 de marzo de 1875.

Al final de sus vidas eran frecuentes sus encuentros, ya que Liszt solía visitar a su familia durante sus estancias en Bayreuth y Venecia, aunque las reacciones de Wagner hacia su suegro eran dispares, ya que podía llegar a pedirle que fuera a vivir con ellos y le mostraba su gratitud y amor mediante abrazos si estaba de buen humor; o mostraba celos con su esposa cuando el padre de esta pasaba demasiado tiempo con ellos. También le molestaba el modo de vida tan distinto al suyo que Liszt llevaba, marcado principalmente por el catolicismo. En 1883, conmocionado ante la muerte de su yerno, Liszt escribió La góndola lúgubre n.º 1 y 2, R.W. Venezia, y A la tumba de Richard Wagner.

Liszt murió el 31 de julio de 1886 en Bayreuth mientras se celebraba el Festival dedicado a la obra de Wagner. Seis días antes, estando ya muy enfermo, había encontrado fuerzas para asistir a la representación de Tristán e Isolda e incluso circuló por Bayreuth el rumor (totalmente infundado, según Walker) de que la última palabra de Liszt antes de expirar había sido «Tristán».217 Tal rumor apareció recogido en la prensa internacional de la época.



Schumann y Brahms

 

 

Durante el viaje tuvo ocasión de conocer a Joseph Joachim, que sería amigo suyo durante toda su vida, y que le presentó a Robert Schumann. Este último, además de compositor era editor de una revista prestigiosa de música, y atrajo la atención de los críticos y empresarios de música sobre el joven Brahms, lo que contribuyó notablemente a que Brahms se convirtiese en un compositor conocido y apreciado.

Aunque la relación entre Robert Schumann y Brahms duró hasta el fin de los días de Schumann, y Schumann le elogió y llegó a llamarle "El elegido", augurándole un brillante futuro en la música, el vínculo más destacable fue el que tuvo con la esposa de éste, Clara Schumann, una pianista reconocida en aquellos momentos, compositora también y con la que estableció una larga y profunda amistad que tuvo rasgos de amor platónico. Brahms solía presentarle a Clara sus obras antes de estrenarlas; muchas veces Clara Schumann fue la encargada de estrenar algunas de las obras pianísticas de Johannes. Brahms se integró en el círculo familiar de los Schumann, por lo que sufrió junto con Clara el intento de suicidio de Schumann y su posterior muerte en 1856.


 

Schoenberg, Berg y Webern

 

 

En torno a Schönberg se formó un círculo de simpatizantes que sería conocido luego como la Segunda Escuela de Viena, entre los que se encontraban Alban Berg y Anton Webern, discípulos y amigos del gran compositor vienés padre del Dodecafonismo.

 



 

Stravinsky y Picasso
 
 
 

Aunque la música y la pintura sean formas de expresión artística bien diferentes, presentan, a veces, sorprendentes concordancias. Es el caso, de sobra conocido, de Picasso y Stravinsky. No sólo se trata de que el pintor y el músico fuesen amigos y compartiesen aquella estupenda eclosión de la modernidad, que se produjo en París a comienzos del siglo XX, sino también que sus designios estéticos se entrecruzaron con frecuencia y hasta sus propias andaduras vitales recorrieron caminos muy semejantes, desde la inicial rebeldía bohemia hasta convertirse en mitos muy adinerados. De haber vivido en su época, seguramente los habría incluido Plutarco en sus Vidas paralelas.

 

 

Fuente:

Wikipedia

http://servicios.laverdad.es/



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