“Soy una contadora de historias”. Eva Lopszyc



 

Eva Lopszyc junto a Marta Luna

Proveniente de una familia de músicos, la excelente compositora y  directora reflexiona sobre algunas cuestiones del hacer musical. Sus respuestas sobre la actualidad y la historia del ámbito musical aportan una mirada  esperanzadora y una actitud conciliadora sobre el rol femenino. 

 

Por Sol Causse. 

 

¿Qué compositores considera usted de indispensable escucha? 

La historia de la música y todo lo que tenemos detrás, en lo que al arte respecta, es mucho  y creo que cada período tiene lo necesario y lo indispensable. A veces me han preguntado qué compositores me gustan más y no podría decir uno solo. Es decir, hay músicas de trovadores que son muy lindas, hay música de la Edad Media, y más atrás en el  tiempo todavía, que son bellísimas. Y también hay referentes como Bach o Beethoven que son pilares, o sea, tienen todo. Brahms…bellísimo, y no quiero ser ingrata con ninguno. Stravinsky, genio. Considero que en cada momento del aprendizaje hay algo que analizar de alguno de ellos. 

Y hablando de las mujeres en la historia de la música: la hermana de Mendelssohn era muy buena compositora, aunque  sus obras quedaron un poco marginadas. Incluso Clara Wieck, lesposa de Schumann, tiene unas obras para piano preciosas y de hecho, la misma Hildegard von  Bingen del siglo XII. Abadesa, poetisa, música y visionaria. 

Pero yo creo que sí, que hay pilares y uno tiene que agradecer en la vida que existieron, porque tienen toda la mística de la sabiduría y el conocimiento. Me acuerdo cuando asistía, en calidad de alumna oyente, a las clases de clave del Maestro Mario Videla para poder escribir para clave. Él te explicaba cada detalle… y no me acuerdo bien en cuál de las cantatas, pero nos comentaba que el arco de la melodía estaba dispuesto para representar las alas de la paloma, del símbolo del espíritu santo. Él me preguntaba si yo quería tocar un poco en clave y yo decía que no porque solo asistía para ver la construcción de las obras y del instrumento para poder escribir nuevas obras con su decir.

Beethoven es de esas personas, esos genios que aparecen para recordarte que no todo  está perdido. Por ejemplo, en su Sinfonía Pastoral el movimiento de la calma después de la tormenta, nos dice que la claridad del horizonte existe. Hay un libro del musicólogo alemán Kurt Pahlen que se llama Mi ángel, mi todo, mi yo que es una antología de cartas de amor de compositores famosos. El título es el  encabezamiento de una carta que Beethoven le hace a uno de sus amores, ¡qué tres palabras! Era un ser muy especial. A veces pienso que el mundo lo atiborraba, por eso dejó de escuchar y cuando él murió dicen que sus últimas palabras fueron: “Demasiado tarde”. Un genio realmente. Recuerdo cuando uno de mis maestros me decía que las mejores tormentas las hace Beethoven, con solo timpani, trompetas,¡y listo! Le suena un montón. Esa fantasía coral con piano, con el tema de la novena… salís  fortalecido. Su música tiene una energía especial. 

Pero no quiero ser ingrata, no me quiero quedar con que no nombre a alguien. César Franck, por ejemplo, la Sinfonía en re menor, la sonata para violín… Insisto: cada uno de los que tenemos oportunidad de escuchar, hay que hacerlo. Analizar ideas y después, crearse a sí mismo como creador. Todos son indispensables, todos son un arcoíris que forma la luz blanca después. 

 

¿Cuáles son sus pilares referentes en el campo artístico musical, poético, literario,  plástico? 

Un colega del grupo de compositores me dijo: ¿Vos te das cuenta que estás trabajando con la temática de la  trayectoria de mujeres o no escuchadas o poco conocidas en todo aspecto? Y me di cuenta de que lo había hecho. Me gusta traer traer al presente hechos y  contarlos. Siento que soy una contadora, no de números, soy una contadora de historias a  través de la música. Me gusta contar historias a través del arte, a través de la música. Cuando era chica me  gustaba mucho escribir y pintar. Ahora siento que con los instrumentos pinto y con el decir de la música cuento la historia.

Una vez estábamos con un compañero compositor en una charla y él me dijo: “Yo no cuento nada. Llevo la música y no pretendo que nadie entienda que hay algo. Para mí la música es música y no cuenta  nada”. A pesar de que cuando yo escuchaba su música, a mí me llegaba algo. Cada uno debe seguir su decir, y en ese seguimiento subjetivo está la identidad. En definitiva, componer es un aceptar y compartir. Por supuesto, puede haber diferentes  visiones, pero yo siento que necesito contar historias. 

Pero sí, tengo muchas referentes. La primera escritora que tuve cerca era una  poetisa que vivía cerca de mi casa, en Berazategui. Se llamaba Gioconda Bertoia, quien de niña, enfermó y quedó presa de su silla de ruedas. Escribía poemas, novelas, cuentos y libros. Recuerdo que íbamos a las Peñas que se organizaban en su casa, y en una oportunidad una vecina, que era narradora, interpretó uno de sus poemas. Era muy profundo y quedé fascinada. Esa fue la primera obra de canto y piano que hice, porque sus poemas eran muy dramáticos. Me gustaba el drama. No el canto de cámara, sino la música vinculada al teatro. 

También conocí a Isabel Aretz, sabia y divina. Un día la visité en su casa. Allí, en su biblioteca había un libro. Me lo mostró y me dijo: ¿Ves mi’jita? Acá hay un libro sobre las mujeres trovadoras que cuando sus maridos iban a las batallas, ellas trabajaban, escribían y  cantaban. Cuando quieras te lo presto”. Y fue así, ella me lo prestó y ahí conocí gran parte de la poesía femenina provenzal, de las Mujeres Trovadoras. Son muy actuales. Las  problemáticas amorosas son las mismas. De esto, compuse una obra TROBAIRITZ, sobre  poesía de la Comtessa Beatriz de Día, en lengua Langue dóc. antigua y original. También compuse una obra sobre Camille Claudel, maravillosa artista, alumna de Rodin. Cuando estuve en Manchester, en oportunidad de concierto de mi hermana Diana, fui de visita a Haworth, la casa de los hermanos Brontë, escribí dos obras para piano solo, sobre  Charlotte Brontë y Emily Brontë, autoras de Jane Eyre y Cumbres Borrascosas,  respectivamente. Ahora estoy trabajando en la tercera hermana, Anne Brontë y voy a unir a Branwell, el  hermano varón. 

 

Entonces, ¿sus disparadores de ideas son, en su mayoría, extramusicales? Tienen  origen en historias .

Y… podría decirte que en parte sí. Es una sumatoria de coincidencias felices que me llevan al decir en la música o mediante la música. La obra de piano solo Victoria de Samotracia? surgió en una visita al Museo de Louvre y en uno de sus paseos al entrar, se yergue la majestuosa Niké, la diosa alada, la Victoria de  Samotracia; es enorme e intensa, con esas alas... y sentís que el mar y el viento te  afrontan en el rostro. 

En este sentido, cuando, siendo estudiante, asistí a un taller de composición que dictaba el Maestro Rodolfo Arizaga él me dijo: “Pensá treinta días y escribí el día treinta y uno”. De eso no me olvido nunca. Va por ahí la cuestión. Por eso, primero leo mucho y pienso acerca de mi itinerario. Pensar, para mí, significa ponerme en el rol, como en el teatro, la danza, en todo hecho artístico dramático. 

 

Claro, desde la observación: 

, una vez que tengo la ruta planificada a recorrer, zarpo con mi barco del escribir.  Como te decía…en el día treinta y uno, escribo. 

 

Teniendo en cuenta su amplia trayectoria compositiva, ¿cuáles son aquellas huellas  personalísimas que podría considerar constantes en sus obras? 

Me gusta lo místico, lo sagrado, personajes cuyas voces han sido acalladas y hay que darles su reconocimiento. Me gusta describir el mar, el viento, los grandes viajes allende los mares, diosas, hadas, temas  mágicos, históricos, astros, estrellas y el cosmos. Sería largo describirlo. Comento algunos títulos, que será más descriptivo: Brigantia de los Vientos…Almirante Cristóbal  Colón…Ventos de Amor…Terras de fogo e mar…Tres Hadas Diminutas…Dea. Luna…Avemaría…Gadir Ayres…Preghiera degli Angeli…El Alma del Cielo..Venus and  Mars…Hipatia..Tecumseh. Y así podría seguir largo rato.

Recordé otros referenísimos: Verdi, Puccini, Wagner. La ópera… ¡Y me quedo  corta! 
 


¿Cómo observa la situación de la música contemporánea comparativamente con lo  que sucede en otros escenarios fuera del país? 

Yo creo que más que la música contemporánea, es la música en sí. La economía influye en todo, y en todo el mundo sucede. Lo que pasa es que, a veces, hay más subsidio para otras instancias y menos en lo que al arte se refiere. Lo positivo, ahora, con las redes sociales y la difusión web, es que los jóvenes se enteran enseguida sobre un concurso, convocatorias de todo tipo de música. En ese sentido es mucho más sencillo que antes. 

Pero hay problemática en todo el mundo. Los profesionales argentinos son recibidos con las manos abiertas en el exterior porque tenemos una excelente formación. Cada tanto ves que, de matemáticas, física o química ganan las olimpiadas. Este es un momento del que Argentina va a salir y va a triunfar. Salió  siempre. Es la Patria con ese gorro frigio. ¿Ves?, la Patria es un personaje femenino. Nosotros tenemos un material y un país tan bonito, tan grande, que deberíamos estar en este momento en la potencia del mundo y ojalá que se cumpla, porque tenemos un país enorme. Hay muchísima tierra, tenemos todos los climas. 

Y con la música contemporánea hay que entender que, a veces, los productores y también el público quiere escuchar lo que conoce. Pero eso sucedió siempre. Cuando Stravinsky estrenó La Consagración de la primavera hubo bastante descontento y alboroto en el teatro. Cuando se estrenó Carmen también le dijeron a Bizet cómo se  atrevía hablar de una mujer que fabricaba cigarros. Cuando Tchaikovsky estrenó El lago  de los cisnes no le fue bien y a Puccini con Madame Butterfly tampoco porque el argumento no caía bien. Así que a veces hay que luchar contra una estructura. 

Lo difícil es salirse del molde establecido por la sociedad. Creo que hay que ser honesto: no todo el mundo responde a todo y  tiene sus mismos talentos, aptitudes y elecciones. Entonces, la situación es compleja pero no imposible 

 

Tenemos esta cuestión de estar mirando siempre a Europa, nuestra  mirada está siempre afuera.

Sí, pero cuando vas, te das cuenta de que no es tan así. Acá tenemos un gran nivel  educativo y gratuito. Me acuerdo en Ucrania, una compositora no podía creer que en el conservatorio de música solo se pagará una cuota de cooperadora y con excelentes maestros. Todo el mundo tiene talentos y nosotros acá tenemos referentes en la historia de la  música Argentina increíbles. 

 

¿Cómo percibe la situación de la mujer dentro del panorama de la música  argentina contemporánea? 

Existe una búsqueda de más producción femenina. Existen temporadas de concierto donde no hay programada ni una sola obra femenina. Hoy no es novedad una mujer directora y no solo en la música, en otras disciplinas del arte y la ciencia, la mujer ha  encontrado su lugar de valor y prestigio. 

Una de las figuras pioneras de la música contemporánea es la compositora y directora  Alicia Terzián. Yo la conocí en un concierto en el que se interpretaba una obra de mi tío  abuelo Jacobo Ficher, y de ella. Estába en momentos previos a ingresar al  Conservatorio. Y vimos una mujer compositora y, de alguna manera, eso nos influyó. Nunca habíamos visto mujeres. Fue mi profesora de Contrapunto I en el  conservatorio y un día comentó en clase mientras corregía los trabajos: “Miren que lindo lo  que hizo Eva en este ejercicio”. Yo no pensaba todavía dedicarme a la composición. Seguí en contacto con ella y, de hecho,  grabamos para ella -mi hermana y yo- una versión de sus Atmósferas para dos pianos que  es una obra hermosa, muy difícil. También me pidió una obra que yo le escribí especialment al Grupo  Encuentros, y cada vez que la realiza es mejor, ella la potencia y se  potencia. 

Como vicepresidenta del foro argentino de compositoras justamente participamos de varios encuentros sobre la situación de la mujer en la música contemporánea. El Foro de Compositoras, con la representación de Nelly Gómez (Presidente) estuvo en el tema del Proyecto de Ley de Cupo Femenino. Mis compañeras hicieron un análisis de todas las temporadas de las orquestas con música de compositoras argentinas. Si decís una o dos es mucho. Es  un tema, pero un tema mundial que se va moldeando de a poco. 

 

¿Tiene que ver con una cuestión de elección, con que  no hay muchas mujeres o con una cuestión de discriminación? 

Tiene que ver con todo. En el Simposio de Mujeres directoras se hablaba de que por ahí también en un concurso, se prefiera un director hombre. Hay de  todo. A veces es así y a veces no. Tampoco podemos decir que esta discriminación proviene sólo del lado masculino, porque existen mujeres que también se ponen en contra de otras mujeres.

También es tema de violencia, es un tema recurrente en este momento. Es una cuestión muy antigua porque hay comportamientos que ya forman parte de nuestro  disco rígido del ser humano. Madame Curie tuvo que salir de Polonia para estudiar Física porque no se aceptaba que estudiaran mujeres en la universidad. ¿Qué pasó con el voto, con las mujeres sufragistas, como Julieta Lanteri? Ella dijo: “En ningún lugar dice que nosotras no podamos votar, que las mujeres no pueden votar”. Entonces ella fue, se presentó y votó. Fue toda una  revolución. Otro ejemplo, Lola Mora cuando realiza la famosa escultura Fuente de las Nereidas. O Sor Juana Inés de la Cruz, que tuvo que tomar los hábitos para poder estudiar  porque era la única manera. Tambbién podemos nombrar la argentina Celia Torrá, compositora, violinista y directora de orquesta, o a las valientes  mujeres que acompañaban en combates, o las mujeres que iban como médicas o como enfermeras a las batallas. Fíjate la autora de Frankenstein, Mary Shelley, era una mujer, o Harriet Beecher, la que escribió La cabaña del tío Tom. En el caso de las hermanas Brönte, si bien el Padre trabajaba mucho con ellas para que lean y se instruyan al más alto nivel, a lo que más podía acceder era ser institutriz y maestra. Eran otras épocas. Otras mujeres. 

 

Usted mencionó recién al Foro Argentino de Compositoras ¿Qué cuestiones son  las que nuclean al foro? 

Todas nosotras hemos formado parte de asociaciones mixtas pero uno de los principios es poder trabajar con la energía de las mujeres. Estamos participando en muchas actividades. También nombramos socias adherentes, que son mujeres  destacadas, sean escritoras, pintoras, músicas. No compositoras necesariamente. Por ejemplo, María Victoria Azurmendi, pianista, profesora del Conservatorio FT Garzón en Córdoba. Ella organiza cada año el ciclo de música contemporánea, intitulado COMPOSITORAS. Participamos en el Conservatorio Gilardo Gilardi de La Plata, de una  mesa de trabajo sobre este tema. Siempre invitamos compositores amigos a hacer sus  obras, no es que estamos cerradas en un clan, sino que es para este momento Fundadoras  del Foro Argentino de Compositoras fueron, Amanda Guerreño, esposa de Adolfo Pérez  Esquivel (Premio Nobel de la Paz) e Irma Urteaga. Las dos son mujeres con mucha energía. 

 

¿Podría hablarnos un poco de la obra que presentó en la novena edición de Bahía Actual

Esta obra es coral. Nezahualcóyotl era un emperador-sabio- México Antiguo, Tlatoani de  Texcoco (1402-1472). Tiene unos poemas bellísimos y este es el que me pareció más  profundo dice "Nada es para siempre” .Habrás visto que hay gente que siente que tiene  todo y ya está, puede pisar al otro, pasar y ofender. Lo malo y lo bueno, nada es para siempre y él dice "todo se rasga, todo se quiebra. Sólo es un tiempo acá", es muy profundo  eso. 

Poder hacerla aquí es un milagro, porque no fue compuesta especialmente para el festival, es de 2017. Esta obra estaba esperando la mano que pudiera ponerla en música. El otro día, cuando escuchaba uno de los ensayos de mi obra, descubrí que hay unos  solos femeninos que no tienen texto, que parecen aves, o sacerdotisas. Una se descubre  así misma…maravilloso… Hay unas voces femeninas que acompañan. El coro lo interpreta  muy bien.

El destino de la obra era éste.  El Coro Polifónico de Bahía Blanca y su director, Mtro. Raúl Gabriel Iriarte, son  maravillosos, un encuentro mágico entre obra e intérprete. 

 

¿Cuáles son otras actividades, más allá de lo musical a las que está abocada? He  visto que usted es Embajadora por la paz del movimiento pacifista Mil milenios de  Paz. ¿En qué consiste su tarea? 

En Buenos Aires, existe la fundación Mil Milenios de Paz que trabaja con la visión de Nicolás Roerich, Mistico, Escritor, Filósofo y Pintor Ruso (1874-1947). Roerich diseñó y  creó la Bandera de la Paz, con el fin de conservar y preservar la Cultura a través de la Paz, más en épocas de guerras. La Fundación Mil Milenios de Paz destaca a personajes de la cultura, instituciones, escuelas, organizaciones, en cierto modo honradas como Embajadores de  paz y sus instituciones como Embajadas. En cada concierto llevamos la bandera de la paz.

Volviendo al origen, me crié con la música, de mi madre y familia materna, músicos, mi madre fue mi primer maestra de lenguaje y de piano, mi hermana pianista, y así, uno puede  decir, que se ha recorrido largo camino y por suerte estamos bendecidos con la gracia de la  música y el arte en general. 

 


 

Esta entrevista se realizó en el marco de la novena edición de Bahía Actual – especial mujeres compositoras (2019). El equipo BACIC agradece enormemente la excelente disposición de la compositora y el  tiempo dedicado a la entrevista.

 



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