"El teatro no puede existir sin la comunidad del público frente al espectáculo". Marcelo Lombardero



 

En la edición de Música Clásica 3.0 #15 disfrutarán un extenso artícuo de Pablo Lucioni sobre El camino hacia la “nueva normalidad” artística, con ejemplos de lo que está pasando en Argentina y en el mundo. En ese contexto se le pidió el análisis y las opiniones, al respecto, a José Cura, Marcelo Lombardero y Carlos Vieu.

Aquí compartimos la opinión completa de Marcelo Lombardero.

 

"Evidentemente mientras no termine la pandemia, no habrá nada ni cercano a la normalidad. Hasta ahora hay intentos sólo en algunos teatros del mundo, otros han decidido permanecer cerrados hasta que las condiciones sean lógicas. Los que han abierto lo han hecho de una manera muy escalonada, con presencia de poco personal y con producciones limitadas en lo escénico, algo muy elemental.

Yo descreo del concepto de “nueva normalidad”, sobre todo en el teatro, una manifestación artística que no puede existir sin la comunidad del público frente al espectáculo. No hay forma sino. Los medios electrónicos, para la música que nosotros hacemos, tienen muchísimas limitaciones, no sólo por lograr captar lo que pasa en escena con fidelidad, sino sobre todo porque los niveles de calidad de los receptores son incontrolables.

 

Ya han ocurrido situaciones similares en la historia de la humanidad, que vivió distintas pandemias y que, sin ir más lejos hace exactamente un siglo, tenía un cierre masivo de teatros y salas de conciertos por la gripe española. Esto está bien documentado, y de hecho el año 1920 fue de muy pocos estrenos operísticos porque varios teatros no pudieron abrir.

En mi caso yo tenía mucho trabajo en el exterior este año porque había decidido irme de la Ópera de Cámara del Teatro Colón, donde renuncié en 2019. En Argentina parece ser que mis oficios no son requeridos en estos tiempos, pensaba que iba a ser bueno tomarse un paréntesis, en el exterior, y al final ese paréntesis terminó siendo completo, porque estamos acá viendo cómo se van cancelando todos los compromisos que teníamos por delante. Recién ahora algunas contrataciones se van reconfirmando a partir del segundo semestre de 2021.

En cuanto a cómo puede ser el panorama cuando finalmente la pandemia ceda, hay una serie de cosas que me preocupan. Cuando a nivel estatal se habla de “industrias culturales”, se quiere comparar a la cultura con una fábrica de tornillos y no son lo mismo, por eso ese concepto es peligroso, y además viene de la mano del “gestor cultural”. Cuando se habla de industrias, responsabilidades culturales, cogestión y coparticipación, no se habla de ninguna otra cosa que el retiro paulatino del estado de estas actividades. Esa es una posición ideológica, y justamente ese es su peligro. En los ministerios de cultura vienen planteando esas ideas de autogestión, y ahora tienen a disposición un peligroso discurso que justifica todo con la necesidad de los presupuestos para afrontar la pandemia. Como consecuencia directa de eso lo que se ve es una absoluta y peligrosa inacción, que deriva en un completa falta de planificación.

Una de las cosas que se han hecho claras en esta crisis es la precariedad laboral de los artistas en general y, sobre todo en este país, donde las entidades oficiales lo único que hacen es mantener un silencio insoportable, en un momento donde deberían estar activas y conteniendo a una generación de artistas que está en peligro. 

Las entidades oficiales no han hecho más que aprovechar la creatividad de algunos artistas y la predisposición de otros que son nóveles y tienen necesidad de ganarse un lugar. Se generan contenidos “oficiales” sin ningún tipo de contralor artístico ni contractual, eso se sube a la web, y es arte en cuarentena, da sólo una sensación de alguna actividad.

No creo que sea posible el arte de la representación teatral en los términos que se están intentando. Digamos que estos experimentos que tienen que ver con el streaming son paliativos, pero no son un hecho escénico en sí. Por ahora no veo ningún cambio o iniciativa que pueda considerarse positiva, por el contrario, la calidad de lo que se está ofreciendo a nivel mundial es bastante magra y pálida.

De todas maneras, para mí esta crisis artística y de desatención de la cultura viene de antes y la pandemia sólo la hizo más evidente. Pero también de la mano de eso creo que está faltando una profunda autocrítica de quienes hacemos estos géneros de música clásica, erudita, ópera… Estamos muy lejos de la sociedad en la que vivimos y generalmente hablando sólo entre nosotros mismos, viviendo una especie de endogamia, desde la cual no nos dirigimos desde hace mucho tiempo al resto. Y no hay ninguna preocupación por este fenómeno en el medio, seguimos haciendo las cosas como si todo fuera normal, y la enorme pérdida de público de los últimos años, es producto directo de esta falta de compromiso con el resto de la sociedad de aquellos que nos dedicamos a esto. Es algo que se viene manifestando desde hace tiempo, desde mucho antes que existiera el covid".

 

Marcelo Lombardero.

 

Ver nota completa en la edición de Música Clásica 3.0 #15 

 

 




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