Polvaredal



 

Comenzó el ciclo Prodanza en el Hall del Teatro San Martín con “Polvaredal”, una obra de Laura Figueiras y Carla Rímola, donde replantean el lugar histórico de la mujer dentro de las convenciones arquetípicas del Folklore.

 

2 de noviembre – TEATRO SAN MARTÍN 

Por Luz Lassalle / Carolina Lázzaro

 

Comenzó el ciclo Prodanza en el Hall -precisamente en el Hall Central Alfredo Alcón del Teatro San Martín-, con “Polvaredal”, una obra de Laura Figueiras y Carla Rímola. Si bien esta  iniciativa, -exhibir obras de danza en espacios del ámbito público y, también fomentar la circulación de nuevas audiencias-, es meritoria de por sí, tal vez resulte inadecuada para determinadas propuestas. Polvaredal requiere (a criterio de las cronistas) de un ambiente íntimo, silencioso, respetuoso, que estuvo lejos  de producirse en la sala Alfredo Alcón, con el tránsito de público de otras obras en cartel. 

 

Polvaredal comienza y seis mujeres con idénticos vestidos (que solo difieren en su color, polleras largas, pies descalzos y los pechos que se notan libres bajo su vestuario) que caminan lentamente pero sin detenerse, sobre un escenario casi en penumbras donde solo se encuentra un piano y un violoncello callados. Durante este momento, casi solemne, se hace difícil la concentración  de los espectadores, producto del movimiento y ruido del contexto. 

 

Los instrumentos empiezan a hacerse escuchar. El sonido se apodera de una de las bailarinas, sus movimientos dejan entrever una especie de zapateo, fuerte y a la vez femenino, cuidado y preciso. Se acoplan las cinco mujeres restantes, cada una con su danza, que se irá tornando cada vez más masculina, pero de una manera excesiva, grotesca. Aparece la voz como un murmullo visceral que irá adquiriendo más presencia hasta convertirse en una voz de guerra, una pantomima de patriotismo exagerado y cómico. Casi como una marca registrada, la propuesta de Figueiras y Rímola toca lo solemne, lo femenino y lo grotesco a la vez. Aparece en esta oportunidad una especie de burla al estereotipo masculino de raíz folklórica.

 

A esta altura, en el Hall, el murmullo externo se ha ido acallando y el público puede involucrarse a pleno con la propuesta.

 

La obra nos irá llevando desde lo lírico-poético con una hermosa copla acompañada sólo con caja, hipnótica, fresca y encantadora, a la comicidad de lo absurdo, con escenas como la representación extremadamente literal de la letra de La Firmeza (danza tradicional del folklore argentino) dejando escapar alguna que otra risa proveniente del público.

 

Se hace presente un particular unísono de movimiento, un poderoso Malambo, momento donde los cuerpos tomarán preponderancia, comenzando por las piernas, firmes marcando el pulso, con templanza y fuerza; las faldas se elevan tapando la parte superior del cuerpo, acompañadas por la maravillosa música impartida por los instrumentos presentes, dejando ver la ropa interior color piel marcada con una cruz en el pubis, imagen impactante que da motivo a diversas interpretaciones posibles por parte del público espectador. Esas faldas que toman distintas posiciones para generar diferentes connotaciones, juegan con las imágenes entrelazadas con la música, con el ritmo, con las formas, con el folklore propiamente dicho. La caja que anteriormente se hizo escuchar, toma posición de "luna" mientras que la sala queda invadida con aires de hembra fuerte y femenina que levanta polvo de las raíces ancestrales.

 

Un instante de cómica parodia hacia los estereotipos de la danza en general y de los mitos del folklore, en particular, con elementos de teatralidad bien aprovechada, da lugar a uno de los momentos más impresionantes de la obra: el giro ininterrumpido de una Telesita enloquecida (Paola Yaconis) que no deja  de dar vueltas sobre sí misma, en sentido antihorario, sin marearse, sin caerse, formando diversas imágenes con sus brazos, su torso, su cabeza su largo pelo, dejando a la audiencia boquiabierta y maravillada. 

 

Si la búsqueda de las artistas ha sido rastrear la posibilidad de una Matria, bien parece que la encontraron.  


 

IDEA Y DIRECCIÓN

Laura Figueiras

Carla Rímola.

INTÉRPRETES

Bárbara Alonso

Noelia Meilerman 

Eugenia Roces

Marisa Villar

Natacha Visconti

Paola Yaconis

MÚSICA EN VIVO

Marina Arreseygor  (violoncello)

Santiago Torricelli (piano)

DISEÑO DE VESTUARIO

Mariana Seropian

 

Leer la entrevista a Laura Figueiras y Carla Rímola:

 http://musicaclasicaba.com.ar/blog/ver/1088/aura_Figueiras_y_Carla_Rimola_Las_posibilidades_de_una_Matria




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