Horacio Lavandera y la Orquesta Clásica Argentina en una noche de gran nivel musical



 

El Teatro Coliseo fue testigo ayer del primer concierto del renombrado pianista Horacio Lavandera junto a la Orquesta Clásica Argentina, presentando un programa donde se combinó el carácter, la majestuosidad y la sensibilidad de dos grandes compositores de la historia de la música: Beethoven y Chopin.

En esta interesante ocasión, Lavandera realizó tanto la ejecución pianística como el rol de director de orquesta, a la manera de los grandes conciertos para piano y orquesta que se realizaban en el romanticismo temprano al igual que en el clasicismo. 

 

Por Carlos Romero.

 

 

El Concierto para Piano y Orquesta no. 3 en Do menor opus 37 de Ludwig van Beethoven es una obra colosal escrita en el año 1800 y dedicada al Príncipe Luis Fernando de Prusia. Sus tres movimientos plagados de trinos hipnotizantes, cadencias complejas y pasajes donde prima el ímpetu y el carácter propios del compositor fueron presentados con admirable precisión por el conjunto de músicos. Horacio Lavandera, tanto en su rol de director como pianista, marcó una profunda claridad gestual para sostener el pulso y respetar las articulaciones escritas por Beethoven. En las mencionadas cadencias de carácter virtuoso es realmente muy interesante ver el grado de humildad y respeto con los que aborda el texto musical, sin ánimo de demostrar de forma exorbitante sus habilidades técnicas para impactar a la audiencia, sino poniéndolas al servicio de la música todo el tiempo y rescatando las sonoridades ocultas dentro de la obra misma.

Es impresionante también el nivel de comprensión musical que tiene la orquesta con él, a partir de la ayuda que recibe del concertino durante las secciones en las que debe ocuparse de la parte del piano. Además, hay una notoria escucha mutua en todo momento entre él y los integrantes de la orquesta, permitiendo que cada nota “sea dicha” con total claridad, cuidando la calidad del sonido y dándole la importancia que tiene dentro del contexto musical de determinado pasaje. 

Con esa misma idea de sostener la atención emocional del público, luego del intervalo se dio inicio al Concierto para Piano y Orquesta no. 1 en Mi menor opus 11, de Frédéric Chopin, escrito en el año 1830. Horacio Lavandera eligió un enfoque sonoro muy conmovedor priorizando los fraseos musicales y la narrativa total de cada uno de los tres movimientos. La transmisión de sus ideas fue muy pregnante, no dejando de lado la claridad sonora que venía desde el concierto de Beethoven y agregando los rubati necesarios en los momentos donde la música lo requería. Sin lugar a dudas, Lavandera posee una impresionante facilidad musicalidad para dejarse conducir por las ideas de los compositores que interpreta, permitiéndonos así también a nosotros en el público entrar en contacto directo con la pureza de dichas ideas y probablemente el sonido original de las obras. 

Al final, luego de saludar y agradecer humildemente a cada uno de los integrantes de la orquesta, para presentar un “pequeño” bis y tal vez como anunciando lo que vendrá en el segundo concierto hoy a las 20:30 hs., Lavandera y la Orquesta Clásica Argentina nos deleitaron con una degustación del Concierto para Piano y Orquesta no. 5 de Beethoven tocando el tercer movimiento. Será sin duda otra noche llena de sonoridades impresionantes en el Teatro Coliseo, donde el programa será completado por el Concierto para Piano y Orquesta no. 2 de Chopin.

 

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